martes 05 de julio de 2022 - Edición Nº1308

Opinión | 23 feb 2022

Mirtha cumple 95: un ícono del conservadurismo argentino


Siempre está sentada en la cabecera de una mesa, donde las joyas, el lujo y la pulcritud resaltan con luces y cámaras de última generación. Casi desde un púlpito, comenzó animando los almuerzos de las familias argentinas con entretenimiento y buenas costumbres y terminó transformándose en un ícono del conservadurismo más duro que existe en el país.

Cobijada por la derecha más acérrima, Mirtha Legrand cumple 95 años entre el amor de quienes la veneran y el odio de quienes la consideran un símbolo del altanerismo. De creerse superior, con derecho a herir al prójimo sin importar más que el rating y sus consecuencias, que muchas veces fueron de la mano con negocios multimillonarios en publicidad y emprendimientos.

Rosa María Juana Martínez Juárez nació en Santa Fe y lleva 81 años de carrera profesional. Comenzó su trabajo en la actuación y en 1965 comenzó a conducir sus “Almuerzos de Estrellas”, que rápidamente se convirtió en un éxito en todo el país.

Por su mesa pasaron actores, actrices, deportistas, músicos, políticos, etc. Todo aquel que sobresalió en Argentina se sentó a almorzar con “la señora”. Pasar por la mesa de Mirtha les daba a los invitados un status que resultaba difícil de alcanzar por aquellas épocas y que, con el correr del tiempo, se fue desprestigiando casi tanto como su conductora.

Fiel a su supuesta ingenuidad y con una sonrisa para cada palabra, Mirtha fue fiel defensora de la Dictadura que destrozó al país entre 1976 y 1983.

“Apoyé mucho al Proceso porque nos estaban liberando de algo que yo consideraba fatal para nuestro modo de pensar y de vivir. Nos han liberado de la subversión”.

Mirtha Legrand.

Tal vez por eso cierta vez le dijo al por entonces electo presidente Néstor Kirchner “algunos dicen que con usted se viene el zurdaje”, en una expresión que destilaba su desprecio. No es llamativo que en su longeva carrera nunca preguntó a ningún dirigente o economista si se venía el “derechaje”.

Escudándose en el “es algo que dice la gente” se preguntó si Kirchner realmente estaba muerto en 2017; cuestionó a la cantante Laura Miller cuando ella manifestó que había sido víctima de violencia de género (le preguntó “¿vos qué hacías para que él te pegara?”) y le preguntó al modisto Roberto Piazza sobre su paternidad con una frase tan celebre como despreciable: Si una pareja gay adopta a un hijo, al tener inclinaciones homosexuales, ¿no podría producirse una violación hacia su hijo?".

Todo esto y mucho más es Mirtha, la “señora de los almuerzos” que es venerada por un sector de la sociedad y defenestrada por otro. Lo que queda claro es que sus pensamientos lejos están de ser progresistas e inclusivos.

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