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Lifestyle | 20 oct 2021

Adiós pensamientos negativos: ¿se puede prevenir la depresión?


¿Puede un chip terminar con la depresión? La pregunta que se hace la ciencia comenzó a tener un mínimo de respuesta luego de que un grupo de científicos de la Universidad de Califronia instaló un chip para evitar los pensamientos negativos en el cerebro de una mujer con el fin de evitar la depresión.

Según especificaron en el estudio publicado recientemente en la revista científica Nature, se trata del primer caso en el mundo en demostrar que la estimulación altamente dirigida en un circuito cerebral específico que incluye patrones cerebrales depresivos podría ser una forma efectiva de tratamiento para la depresión severa, que afecta aproximadamente al 5 por ciento de los adultos en todo el mundo, según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El caso Sarah

La investigación sobre cómo anular la depresión en las personas surgió hace mucho tiempo y el primer implante lo recibió Sarah, una mujer de 38 años con depresión severa que había tenido pensamientos suicidas en 2016.

La mujer probó con medicamentos, terapias tradicionales, alternativas, internaciones y hasta con procedimientos innovadores. Sin embargo, la falta de resultados en la modificación de su conducta hizo que su depresión se radicalizara un poco más con el correr de los años.

Su caso llegó a oídos de los investigadores, quienes le implantaron en el cerebro un dispositivo que funciona con baterías del tamaño de una caja de fósforos, una especie de “marcapasos para el cerebro” calibrado para detectar el patrón de actividad neuronal que ocurre cuando se presentan los síntomas de la depresión. Allí, descarga pulsaciones de estimulación eléctrica para evitarla.

Según el artículo publicado en Nature, 12 días después de implantar el dispositivo, el puntaje de Sarah en la escala estándar de depresión bajó de 33 a 14. Varios meses después cayó por debajo de 10, lo que significó un estado de remisión, informaron los autores del paper científico.

Las críticas se multiplicaron

Luego de que el progreso de Sarah se hiciera público, el caso comenzó a tomar cada vez notoriedad y los doctores que la trataron coincidieron en que fue un éxito rotundo la instalación del chip.

“Nuestra idea no fue que Sarah sea feliz, sino que elimine sus malos pensamientos, que fueron los que produjeron su estado de depresión profundo”, explicaron. Pese a ello, un sinfín de críticas llovieron sobre ellos.

“Una persona a la que se le haya implantado un sistema de circuito cerrado para atacar sus episodios depresivos podría verse incapaz de experimentar alguna fenomenología depresiva cuando es perfectamente normal experimentar este resultado, como en un funeral”, opinó Frederic Gilbert, filósofo experto en neuroética y profesor titular de Ética en la Universidad de Tasmania, de Australia.

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