martes 05 de julio de 2022 - Edición Nº1308

Opinión | 20 may 2021

¿Cuál es el pecado de ir a vacunarse a Miami?


La salida de varios argentinos al exterior, especialmente a Miami, para vacunarse contra el Covid-19 generó una enorme controversia en la opinión pública, que politizó opiniones de cuanta persona salió del país para buscar mitigar un posible contagio ni más ni menos que con una vacuna.

Sabido es que en EEUU las vacunas sobran y se consiguen con suma facilidad. El punto en cuestión es que miles de argentinos volaron hacia allí para aplicarse una dosis (preferentemente de la Jonhson, que no necesita segunda parte) y volver al país inoculados. El hecho generó un enorme revuelo entre los opinadores de turno, que politizaron decisiones personales que poco tienen que ver con la problemática general del país.

Las discusiones generales comenzaron cuando el ex presidente Macri, fiel a su estilo, dijo una cosa e hizo otra. Prometió que no se vacunaría “hasta que no esté vacunado el último de los argentinos considerado esencial”. Sin embargo, unos días después confesó que se vacunó en EEUU “donde sobran las vacunas” y desde donde declaró que el país corría “grave riesgo de perder su libertad”.

La decisión de Macri desató un enorme revuelo, aunque si no hubiese cometido el error de decir que no se vacunaría, la discusión no sería tal, ¿Cuál es el pecado de tomarse un avión, vacunarse, cumplir con los términos sanitarios del regreso y poder sentirse más seguro? A simple vista, ninguna.

Los pseudo moralistas políticos cuestionaron la acción por las palabras del ex presidente, pero ¿tan mal está la acción en sí? Algo parecido hizo el conductor televisivo Jorge Rial. A punto de cumplir 60 años y siendo una persona de riesgo, se sacó un pasaje, se tomó un avión y se vacunó para sentir que si se contagia de Covid-19 su vida no correrá peligro.

En las antípodas de Rial y Macri se paró la ex diputada Elisa Carrió, quien castigó con dureza la decisión del ex presidente: “Si soy una líder con convicciones y principios no me puedo ir a vacunar a Miami. Líder se nace, no se hace. Ahora, los liderazgos sí se pueden destruir. Y esa es una advertencia a todos. Un líder tiene que sostener su liderazgo”, afirmó en declaraciones al Diario La Nación.

Más allá de las chicanas políticas, la vacunación de argentinos en el exterior es, para muchos una cuestión patriótica. Pagar medio millón de pesos por una vacuna y dejar el turno a otro compatriota parece un acto de empatía social, que no todos parecen comprender. Por eso es llamativo cómo en argentina todo se discute, inclusive lo que no parece tener margen a menso que sea por cuestiones políticas.  

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