viernes 19 de julio de 2024 - Edición Nº2053

Actualidad | 27 jun 2024

Bolivia: el país de los 36 golpes

El intento de Golpe de Estado que vivió Bolivia en las últimas horas es apenas una mancha más en su historia.


Este martes, la debilidad del presidente Arce hizo que tambaleé una vez más una de las democracias más inestables de Latinoamérica. Si bien miles de personas salieron a la calle a defender al presidente Arce, aunque la situación fue sumamente delicada.

El país vivió dos horas y media de extrema tensión al conocerse imágenes del ahora ex jefe del ejército, Juan José Zúñiga, y un grupo de militares rebeldes encapuchados copando las cuatro esquinas de la Plaza Murillo, donde está el histórico Palacio Quemado, las oficinas del Gobierno y el Palacio Legislativo.

En ese momento, el presidente Luis Arce y varios de sus ministros veían los sucesos desde las ventanas de la sede del Ejecutivo y con el paso de los minutos denunciaron un intento de golpe de Estado. Pero la intentona fracasó rápido.

Una historia repleta de inestabilidad democrática

Bolivia sufrió su primer Golpe en el año 1828 y el último fue en 2019, con la destitución de Evo Morales.

El primero fue muy particular. Aunque la Constitución otorgaba duración vitalicia al presidente, el Mcl. de Ayacucho no aceptó el mando sino por dos años, que se cumplían a fines de 1828; pero el 18 de abril se produjo un motín en las tropas colombianas, en el que fue herido el Mariscal, quien al día siguiente fue apresado. Asumió el mando el Gral. José María Pérez de Urdininea. Este fue el primer “golpe de Estado” en la historia de Bolivia.

Por mandato constitucional, el Mcl. Sucre pasó a la Asamblea la terna para la sucesión presidencial, en la que figuraba el Mcl. Andrés Santa Cruz, el Gral. José Miguel de Velasco y el Gral. Francisco López de Quiroga. El Mcl. Santa Cruz fue nombrado presidente y el Gral. Velasco, vicepresidente; pero en ese momento Santa Cruz estaba como gobernante del Perú y fue el Gral. Velasco quien asumió el mando en Bolivia.

Este primer golpe no habría sido más que una conmoción interna, de no haber estado coadyuvado por la invasión peruana dirigida por el Gral. Agustín Gamarra.

El último fue hace unos 5 años. Las elecciones del 20 de octubre de 2019 motivaron una fuerte movilización de capas medias urbanas. Su propósito fue “derrocar a la dictadura masista”. En realidad, este propósito fue anunciado antes de las mismas elecciones, con la consigna lanzada en Potosí de ir a la desobediencia civil si Morales ganaba las elecciones.

La vicepresidenta electiva del Senado se autoproclamó sucesora “constitu­cional del presidente renunciante Evo Morales»; con el apoyo de una movilización civil y la acción militar y policial, se hizo del poder. Al día de hoy, la entonces presidenta y sus simpatizantes no quieren admitir la figura del golpe, pero la vulneración de las normas constitucionales en la forma de sucesión lo hace innegable.

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