lunes 15 de abril de 2024 - Edición Nº1958

Últimas noticias | 16 mar 2023

El mundo afronta otra crisis financiera, ¿cómo la de 2008?

La caída de Silicon Valley por el derrumbe de una firma en particular hizo que tambaleen los mercados de todo el mundo. Pérdidas millonarias y preocupación en Argentina.


En menos de una semana los cimientos del sistema financiero mundial se han tambaleado como no lo hacían desde la crisis de Lehman Brothers y sus réplicas, allá por 2008 y 2009. Los problemas de Silicon Valley Bank, una entidad californiana de mediano tamaño desconocida para el gran público, han degenerado en una crisis bancaria a escala global que ha dado la vuelta a las previsiones económicas de todo el año.

El tsunami ha llegado a Europa a través de Credit Suisse, un gigante ya en horas bajas cuyos problemas amenazan con amplificar la crisis y que ha recibido esta madrugada apoyo de las autoridades.

En el caso de Silicon Valley Bank, la elevada concentración de sus clientes en un único sector donde todas las empresas se conocen aceleró la salida de capitales. Y, aunque ningún banco del mundo tiene dinero para devolverlo a todos sus clientes a la vez, esta entidad invirtió casi dos tercios de todo su activo en el mismo valor: deuda del Tesoro de EE UU.

La caída de Silicon Valley llegó después de la quiebra de otra entidad, Silvergate, en este caso por su exposición a criptodivisas. El mercado teme que haya más entidades con los problemas de Silicon Valley, pues la subida de tipos de interés ha provocado pérdidas latentes en la cartera de deuda de la banca de EE UU por 620.000 millones de dólares.

Los mercados de ambos lados del Atlántico no han logrado alcanzar la calma desde el miércoles 8, con la caída del Silvergate Bank. Desde entonces, cada nueva señal de problemas no ha hecho más que elevar la desconfianza de los inversores, preocupados de un contagio sistémico.

En Argentina, donde la economía convive con una fragilidad constate, los mercados, alicaídos de por sí, no hicieron más que contagiarse de la baja y generar más incertidumbre de la que ya conocemos. Los próximos días serán determinantes para conocer la magnitud real del problema y eso permitirá establecer si estamos ante una nueva quiebra mundial, tal cual sucedió en 2008.

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