martes 05 de julio de 2022 - Edición Nº1308

Últimas noticias | 23 jun 2022

Mané, el futbolista que transformó su aldea en un pueblo

El delantero que llegó al Bayer Múnich procedente del Liverpool la descose dentro y fuera de la cancha. Con el dinero que ganó en su carrera, modificó la escenografía urbana de la aldea donde nació y la transformó en un pueblo. Educación, salud y conectividad, sus prioridades para mejorar la calidad de vida de miles de personas.


Sadio Mané en Banbali, una pequeña aldea situada en Senegal que no era, precisamente, un lugar sumamente acogedor para vivir. No había escuelas ni hospitales. Escaseaba el agua corriente. La electricidad era prácticamente nula y ni hablar de la conectividad a internet.

Cuando Mané se fue a jugar al futbol a Europa se encontró con un mundo diferente, que le abrió sus puertas a nuevas experiencias que le permitieron potenciar su curiosidad y aprender de lo importantes que resulta tener las herramientas adecuadas para conseguir crecimiento personal y mejorar la calidad de vida.

Dueño de unas fantásticas condiciones para jugar al futbol, su carrera le permitió ganar mucho dinero y ser uno de los jugadores africanos más reconocidos en la actualidad. Sus múltiples coronaciones con el Liverpool inglés le abrieron la puerta para volver a Alemania para jugar en el poderoso Bayer Múnich, uno de los 3 clubes más importantes del planeta.

Hasta aquí, una de las tantas historias que se cuentan en el fútbol. Sin embargo, lo que muchos desconocen es que Mané dedicó buena parte de sus ganancias a mejorar la calidad de vida de quienes fueron sus vecinos en su infancia.

El solidario que hizo todo por su gente

Cuando Mané estabilizó su situación económica, priorizó la ayuda a su aldea. Construyó un hospital de última generación; mejoró las conexiones de luz y agua; construyó una escuela y le dio conectividad de internet a toda la aladea, como así también el dinero necesario para comprar ordenadores portátiles para que los chicos puedan estudiar.

En total, las inversiones en educación y bienestar le llevaron a Mané cerca de un millón de euros, poco menos de un tercio de lo que puede ganar en un año. Pero eso no es todo. Además de las inversiones, Mané dona a cada familia 70 euros mensuales para que puedan cubrir sus necesidades básicas y proyecten un futuro más acorde a la realidad de la era en que vivimos.

Mané, pese a su éxito deportivo y su situación económica floreciente, no ha olvidado sus orígenes. “¿Para qué quiero diez coches Ferrari, veinte relojes con diamantes y dos aviones? ¿Qué harán estos objetos por mí y por el mundo? Yo pasé hambre, trabajé en el campo, jugué descalzo y no fui al colegio. Hoy puedo ayudar a la gente. Prefiero construir escuelas y dar comida o ropa a la gente pobre”, declaró en un reportaje a TeleDakar.

Tal vez sea la historia de uno en un millón, pero con más jugadores y personalidades que imiten parte de sus acciones, el mundo sería algo más igualitario y la brecha social podría disminuir considerablemente.  

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