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Central y Newell’s: la violencia sin fin

El clásico rosarino se ve nuevamente empañado por actos de vandalismo que proliferan la rivalidad entre los clubes más grandes de la ciudad.

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Newell’s y Central conforman uno de los clásicos más apasionantes de la Argentina. De hecho, hay quienes admiten que es el más pasional. Desafortunadamente, lo que debería ser «el folclore del fútbol» se convierte, en un abrir y cerrar de ojos, en una ola de violencia ardua de solventar. Si nos referimos exclusivamente a la última semana, primero fue el ataque al busto de Isaac Newell, fundador de la entidad leprosa, lo que desencadenó en bombas molotov y baldes de nafta en 2 sedes de Rosario Central, una de las cuales provocó quemaduras en un trabajador de 23 años que debió ser hospitalizado. Parece increíble, pero es real.

Existen antecedentes que contextualizan la extrema rivalidad entre los hinchas. Hubo clásicos, a lo largo de la historia, que se debieron suspender por incidentes en las tribunas (bombas de estruendo al campo de juego, proyectiles al juez de línea, etc). Asimismo, en 2013 se iba a disputar un clásico amistoso de verano en el estadio de Central (Gigante de Arroyito), que por incidentes en las inmediaciones del estadio de Newell’s (Marcelo Bielsa) se debió suspender cuando restaba 1 hora para el inicio del encuentro.

Si viajamos un poco más en el tiempo, en 2005 los canallas eliminaron a su eterno rival en la fase inicial de la Copa Sudamericana. Tras la finalización del duelo, los simpatizantes rojinegros se cruzaron con las fuerzas policiales dentro de la tribuna y fuera del estadio, provocando heridos y corridas que por entonces ponían en jaque la continuidad del público visitante en los clásicos. En 2006, también en territorio de Central, ocurrió lo mismo en la misma tribuna durante el entretiempo. Paralelamente, hinchas de la academia tuvieron enfrentamientos con la policía en diversos partidos jugados en el Parque de la Independencia.

En 2018 se cruzaban por los cuartos de final de la Copa Argentina. La cuestión era definir si el encuentro se llevaba a cabo en Rosario o en otra ciudad, y con o sin público. La resolución significó sacar a los equipos de la provincia y trasladar el partido a la cancha de Arsenal de Sarandí, sin la presencia de hinchas. Triste y decepcionante, pero al fin y al cabo fue una estrategia en busca de evitar incidentes y cualquier tipo de enfrentamiento entre hinchas.

Lo ocurrido en los días precedentes trae a colasión una historia que pone en evidencia el fanatismo desmedido convertido en violencia: odiar al rival, catalogarlo como el enemigo, y burlarse de él hasta en este tipo de hechos. En ese sentido, no son pocos los que en las redes sociales utilizan memes extraídos de los ataques en cuestión. Si bien estamos hablando de una minoría, son quienes resaltan y aquellos que generan que el regreso del público visitante, al menos en el clásico de Rosario, por el momento y durante un buen tiempo, sea inviable.

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El futbol gratuito vuelve a ser eje de discusión en el Congreso

El senador del Frente de Todos, Oscar Parrilli, presentó un proyecto para que parte de la televisación del fútbol argentino pase nuevamente a la TV Pública. El debate comenzará en los próximos días y esconde una pelea de fondo entre macrismo y kirchnerismo.

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“No es la vuelta del Fútbol para Todos ni tampoco es un gasto para el estado. Es una forma de aplicar el artículo 77 de la Ley de Medios y financiar obras para promover el deporte”. Con esas palabras el senador Oscar Parrilli explicó ante los medios de qué se trata la posible estatización de al menos 4 partidos por fin de semana del torneo de Primera División que comenzará a jugarse en Argentina desde el 10 de febrero.

Parrilli, uno de los alfiles de CFK en el Senado y en la diaria, presentó un proyecto en el que trabaja hace unos 7 meses y que es la continuidad de negociaciones que habían comenzado en marzo de 2020. En aquel momento la pandemia hizo que la posible estatización de algunos partidos quede stand by.

Lo que el FdT busca es se puedan transmitir por TV abierta “el 30%” de los encuentros de cada fecha. Ese porcentaje equivale a 4,2 partidos cada siete días. El texto de la iniciativa propuesta por Parrilli dice también que los dos partidos más atrayentes para la audiencia deben estar entre los cuatro encuentros liberados.

Claro que como todo lo que sucede en Argentina guarda y encierra un nuevo capítulo, esta vez destinado a un nuevo round entre macrismo y kirchnerismo. Más allá de la intención primigenia de recuperar algunos partidos gratuitos en marzo de 2020, al Gobierno no le cayeron bien las designaciones de los gerentes de TNT y Disney (las empresas que tienen los derechos económicos de los torneos y que aún no pudieron lograr la fusión en territorio nacional) por sus relaciones políticas.

En TNT desembarcó Enrique Saco, ex periodista de Radio Rivadavia, quien está desde hace algún tiempo en pareja con la ex gobernadora María Eugenia Vidal. En tanto, el gerente de Disney en el país es Diego Lerner, amigo íntimo del ex presidente Mauricio Macri.

El avance estatal sobre el fútbol había tenido una primera estocada hace unos días, cuando el también ultrakirchnerista ministro de Comercio Interior, Roberto Felletti, no aprobó la fusión de las empresas de Disney por considerarla “monopólica”.

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¿Por qué cayó tan bajo el fútbol argentino?

El torneo de Primera División, que comienza el 11 de febrero, contará con 28 equipos, en una nueva muestra de las incoherencias dirigenciales.

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Hace 8 años, el torneo de Primera División del fútbol argentino estaba conformado por 20 equipos, como la mayoría de las competencias de clubes del mundo. Se disputaban, por entonces, 2 campeonatos por año (que anteriormente se denominaban Clausura y Apertura), cuyos nombres fueron reemplazados por «Torneo Final» y «Torneo Inicial». A fines de 2014 se produjeron 10 ascensos desde la B Nacional, transformando así al torneo de primera en una competencia de 30 clubes, producto de una iniciativa de Julio Humberto Grondona, quien falleciera a mediados de 2014, pero cuyo proyecto se implementó unos meses después de su deceso.

Como de costumbre, los dirigentes argentinos se vieron ante la imperiosa necesidad de corregir sobre la marcha. El novedoso formato le restaba jerarquía y agudizaba las diferencias de nuestro fútbol con relación a las grandes ligas, donde no solo las conforman 20 clubes, sino que se llevan a cabo desde agosto hasta mayo/junio, y en las que la organización genera certidumbre en torno a fechas, sedes, horarios, etc. Lo cierto es que para retomar el formato precedente, debían ser más los descensos que los ascensos, algo que se planificó para que en nuestros días hubiera nuevamente la misma cantidad que hasta 2014.

Habituados a utilizar la pandemia como excusa, la cúpula dirigencial determinó suprimir los descensos a la Primera Nacional, pero no fue viable ni era justo impedir los ascensos a la máxima categoría. El resultado son los 28 equipos que hoy conforman el campeonato. Vale recordar que entre durante 2015 y 2016 eran 30, en 2017 28, en 2018 26 y en 2019 24. Posteriormente comenzó la pandemia y en vez de llegar a 22 (para luego regresar a los 20 habituales), la Liga Profesional (denominada así desde 2021) volvió a tener 26 equipos.

La próxima temporada tendrá 2 descensos y 2 ascensos, que se darán a fin de año, con lo cual en 2023 habrá la misma cantidad de equipos. Pero hay mucho más: en la Primera Nacional (segunda división) los participantes son 37. Una locura abismal. Otra prueba que pone en evidencia las constantes irracionalidades de una dirigencia que lejos de buscar mejorar, entorpeció el camino hacia un fútbol más organizadado, ordenado y transparente. Entretanto, estamos sumergidos en la decadencia.

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Campazzo, el mejor argentino de la nueva generación

El cordobés, que cumplió 100 partidos en la NBA, se consolida como el estandarte argentino tras los retiros de los integrantes de la generación dorada.

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No es sencillo reemplazar a un jugador consagrado. Mucho menos si nos referimos a un equipo. Esa es la mochila que cargan los basquetbolistas argentinos que representan a la selección, ya que la mayoría de la generación dorada culminó su carrera, a excepción de Carlos Delfino, que en noviembre regresó al seleccionado tras 4 años, y que se desempeña en un club de Italia. Ya no contamos con Ginóbili, Scola, Nocioni, Oberto, Pepe Sánchez y compañía. Y es allí donde reluce la figura de Facu Campazzo, hombre de los Denver Nuggetes de la NBA desde noviembre del 2020, quien alcanzó los 100 partidos en la liga y que promete seguir consolidándose como uno de los líderes del equipo argentino.

El oriundo de Córdoba está pronto a cumplir 31 años, y en la temporada precedente su equipo llegó a las semifinales de la Conferencia Oeste en los playoffs, con actuaciones destacadas de Facundo que generaron halagos de parte de su entrenador, compañeros (por ejemplo el serbio Nikola Jokic, considerado uno de los mejores jugadores del planeta), y estrellas del deporte en general. En tanto, los Nuggets hoy se ubican séptimos, y aún resta un extenso trecho para el comienzo de los partidos eliminatorios.

Si repasamos las carreras de los argentinos en la NBA, nos encontramos con que Manu Ginóbili disputó nada menos que 1.057 encuentros, entre 2002 y 2018, siempre representando a San Antonio Spurs. Luis Scola, otro emblema nacional, dijo presente en 743 partidos en 5 escuadras diferentes (Houston Rockets, Phoenix Suns, Indiana Pacers, Toronto Raptors y Brooklyn Nets). Si bien hacemos referencia a un abismo entre ellos y el base de Denver, éste último es, sin lugar a dudas, el más destacado de la generación que sustituye a la mejor de la historia.

Entre agosto y septiembre del 2023 se desarrollará la Copa del Mundo, cuyas sedes serán Filipinas, Japón e Indonesia. En la anterior, disputada en China en 2019, Argentina realizó un torneo extraordinario que no pudo coronar tras caer en la final ante España, una de las máximas potencias. Lo cierto es que de cara al gran desafío mundialista, el flamante director técnico Néstor García se apoyará, seguramente, en Nicolás Brussino, Nicolás Laprovittola, Gabriel Deck, Leandro Bolmaro y el propio Delfino, además de Campazzo.

Llegar a la NBA significa una ardua tarea. Consolidarse mucho más. Y si paralelamente te convertís en una pieza clave en su selección, indudablemente estás trabajando de buena forma. Con 1,78 de altura, que implica ciertas desventajas con relación a sus rivales y a sus propios compañeros, Campazzo continúa poniendo en evidencia que a través del talento, el esfuerzo, la dedicación y la constancia, es posible mejorar y cumplir las metas anheladas.

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