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¿Qué cambió la Selección Argentina?

La identificación y el sentido de pertenencia de los dirigidos por Scaloni enamoran a sus hinchas e ilusionan de cara al Mundial de Qatar 2022.

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Argentina no salía campeón desde 1993. La mochila era cada día más pesada. Se habían perdido 5 finales: Copa América 2004 (ante Brasil por penales, con Bielsa en el banco); Copa América 2007 (0-3 ante los brasileros, bajo la dirección técnica de Basile); Mundial 2014 (la recordada y fatídica final frente a los alemanes, de la mano de Sabella); Copa América 2015 y 2016 (ambas ante Chile desde el punto de penal, con Martino como DT). Tras las frustraciones apareció Bauza, con escaso tiempo para trabajar, y Sampaoli, quien no estuvo a la altura en el Mundial de Rusia, incluso evidenciando cierta ausencia de autoridad ante sus dirigidos.

En ese contexto asumió Lionel Scaloni, quien había sido parte del cuerpo técnico de Sampaoli, y que estaba entrenando al seleccionado Sub-20. Sería hipócrita negar que por entonces existía cierto descontento popular ante la designación de un entrenador cuya experiencia en el profesionalismo era prácticamente nula. En principio se hablaba de interinato, aunque los resultados modificaron los planes y consolidaron al cuerpo técnico en el plantel.

La renovación generacional comenzó a ponerse de manifiesto ante las ausencias de Higuaín (quien decidió retirarse de la selección), Banega, Biglia, Di María, Romero, etc. Era el momento de Paredes, De Paul, Lautaro Martínez, Lo Celso, entre otros jugadores que posteriormente se sumarían al equipo. Su primer gran desafío fue la Copa América de Brasil 2019, en la que cayó en la semifinal justamente frente a los locales, en un encuentro en el que el arbitraje, bajo el aval del VAR, perjudicó al conjunto albiceleste.

Con pandemia de por medio, la siguiente meta era la Copa América 2020, que por obvias razones se postergó 1 año, asimismo modificándose la sede (en primer término se iba a disputar en Colombia y Argentina). Tenía que ser en Brasil. Y allí aterrizaba el avión argentino, colmado de ilusión, con un plantel renovado, liderado por Messi, Otamendi, Agüero y Di María, que pudo alterar la decisión de haberlo dejado afuera en el inicio de la era Scaloni.

Cuti Romero y Dibu Martínez, defensor central y arquero con escasa popularidad, 2 futbolistas que resultaron determinantes en la obtención del título y que tuvieron su primera experiencia con la Argentina. Mérito de ellos y del cuerpo técnico. De Paul, Paredes y Lo Celso, conformando un mediocampo dinámico y con mucho juego, combinación que escaseaba en el equipo en etapas precedentes. Messi, beneficiado por el funcionamiento colectivo, plasmando su jerarquía. Lautaro Martínez, evidenciado estar a la altura de ser el 9 de la selección. Di María, poniéndole la frutilla al postre con semejante golazo en el mismísimo Maracaná, para gritar campeón luego de casi 3 décadas.

No hubo relajación. La «Scaloneta» (en la que pocos creían) marcha segunda en las Eliminatorias, sabe a lo que juega, defiende con solidez, ataca con variantes, los laterales pasan al ataque, los volantes juegan con movilidad, todos corren, todos recuperan, y dentro y fuera del campo se vislumbra una armonía llamativa. Un grupo unido, confeccionado por jugadores de categoría, guiados por un cuerpo técnico variado, con experiencia en la selección (como jugadores), y con la ilusión como estandarte de cara a la próxima cita: el Mundial de Qatar, que está a la vuelta de la esquina.

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¿Cuánto cuesta ir al último Mundial de Messi?

En 1 año comienza la Copa del Mundo Qatar 2022, y el interés argentino por presenciarlo se multiplica.

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Qatar 2022 se encuentra a la vuelta de la esquina. Y con la Selección Argentina clasificada, no son pocos los que procuran aterrizar en territorio asiático para ser testigos de lo que será, probablemente, el último Mundial de Lionel Messi. El mejor jugador del planeta llegará a la competencia con 35 años y cumplirá de esa forma su quinta participación en mundiales (Alemania 2006, Sudáfrica 2010, Brasil 2014 y Rusia 2018 fueron los anteriores). Aunque acompañarlo a él y al resto de «La Scaloneta» no será tarea sencilla, claro.

Desde el vamos, los aéreos implican alrededor de $500.000, y no hay vuelos directos desde Argentina a Qatar (1 o 2 escalas, por ejemplo San Pablo, Brasil). No obstante, los pasajes en las fechas en que se jugará la Copa (entre el 21 de noviembre y el 18 de diciembre de 2022) saldrán a la venta en diciembre. Un vuelo en las semanas precedentes al comienzo cuesta cerca de $300.000. En tanto, si se incluye el pasaje de vuelta, los precios oscilan entre los 400.000 y los 500.000 pesos. Es posible que a medida que se aproxime la fecha, los valores se disparen. Por tanto, la demanda en las agencias de turismo aumentan día a día.

En torno al hospedaje, si bien existen variados hoteles de lujo y, por ende, costosos, hay opciones más económicas. Un hotel promedio (3 estrellas) cuesta alrededor de 18.000 pesos la noche en una habitación doble, siempre teniendo en cuenta la cotización del dólar. En tanto, los pudientes que se alojan en un resort 5 estrellas deberán abonar, en líneas generales, 130.000 pesos por una noche para 2 personas. Hay alternativas mucho más baratas, cuyos costos van de los 8.000 a los 9.000 pesos por noche para 2 personas.

Si nos referimos a las entradas para los partidos, aún no han salido a la venta. Esto se dará a principios de 2022, antes de que se conozca cómo se conformarán los grupos. Como referencia están los precios de la fase de grupos de Rusia 2018, que eran de 200 dólares, elevándose la cifra a medida que se jugaban las instancias finales, como ocurre en cualquier competeción. Por ejemplo, la final de aquel Mundial costó algo así como 1.100 dólares. Aparecen, paralelamente, paquetes que incluyen diversos servicios a la vez. Uno de ellos fue lanzado por la FIFA y se encuentra en el sitio web Hospitality.

El transporte público de Doha, la capital qatarí (metro y bus), cuesta entre 0,55 y 1,10 dólares (entre 100 y 500 pesos aproximadamente). Si lo tomás a otra ciudad, el precio aumenta aunque no de manera notoria. Asimismo, salir a comer a un restaurante promedio implica un desembolso que duplica o incluso triplica a lo que habitualmente se paga en Argentina. A excepción de sitios de comida rápida, donde comer resulta mucho más alcanzable.

Tendrá lugar entre noviembre y diciembre, por las elevadas temperaturas. Obliga a que los calendarios se modifiquen y a que las competencias de clubes se adapten, tanto a nivel nacional como continental. Contará con la presencia de Messi y Neymar, a la espera de Cristiano Ronaldo, ya que Portugal jugará el repechaje. Será un Mundial diferente, con particularidades que lo remarcan sobre el resto. Y los argentinos que sean testigos del mismo, si bien deberán hacer un esfuerzo económico, irán con la ilusión intacta de celebrar una Copa del Mundo luego 36 años.

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Central y Newell’s: la violencia sin fin

El clásico rosarino se ve nuevamente empañado por actos de vandalismo que proliferan la rivalidad entre los clubes más grandes de la ciudad.

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Newell’s y Central conforman uno de los clásicos más apasionantes de la Argentina. De hecho, hay quienes admiten que es el más pasional. Desafortunadamente, lo que debería ser «el folclore del fútbol» se convierte, en un abrir y cerrar de ojos, en una ola de violencia ardua de solventar. Si nos referimos exclusivamente a la última semana, primero fue el ataque al busto de Isaac Newell, fundador de la entidad leprosa, lo que desencadenó en bombas molotov y baldes de nafta en 2 sedes de Rosario Central, una de las cuales provocó quemaduras en un trabajador de 23 años que debió ser hospitalizado. Parece increíble, pero es real.

Existen antecedentes que contextualizan la extrema rivalidad entre los hinchas. Hubo clásicos, a lo largo de la historia, que se debieron suspender por incidentes en las tribunas (bombas de estruendo al campo de juego, proyectiles al juez de línea, etc). Asimismo, en 2013 se iba a disputar un clásico amistoso de verano en el estadio de Central (Gigante de Arroyito), que por incidentes en las inmediaciones del estadio de Newell’s (Marcelo Bielsa) se debió suspender cuando restaba 1 hora para el inicio del encuentro.

Si viajamos un poco más en el tiempo, en 2005 los canallas eliminaron a su eterno rival en la fase inicial de la Copa Sudamericana. Tras la finalización del duelo, los simpatizantes rojinegros se cruzaron con las fuerzas policiales dentro de la tribuna y fuera del estadio, provocando heridos y corridas que por entonces ponían en jaque la continuidad del público visitante en los clásicos. En 2006, también en territorio de Central, ocurrió lo mismo en la misma tribuna durante el entretiempo. Paralelamente, hinchas de la academia tuvieron enfrentamientos con la policía en diversos partidos jugados en el Parque de la Independencia.

En 2018 se cruzaban por los cuartos de final de la Copa Argentina. La cuestión era definir si el encuentro se llevaba a cabo en Rosario o en otra ciudad, y con o sin público. La resolución significó sacar a los equipos de la provincia y trasladar el partido a la cancha de Arsenal de Sarandí, sin la presencia de hinchas. Triste y decepcionante, pero al fin y al cabo fue una estrategia en busca de evitar incidentes y cualquier tipo de enfrentamiento entre hinchas.

Lo ocurrido en los días precedentes trae a colasión una historia que pone en evidencia el fanatismo desmedido convertido en violencia: odiar al rival, catalogarlo como el enemigo, y burlarse de él hasta en este tipo de hechos. En ese sentido, no son pocos los que en las redes sociales utilizan memes extraídos de los ataques en cuestión. Si bien estamos hablando de una minoría, son quienes resaltan y aquellos que generan que el regreso del público visitante, al menos en el clásico de Rosario, por el momento y durante un buen tiempo, sea inviable.

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Primer cumple sin Diego, el hombre eterno

Maradona cumpliría 61 años, y cuesta festejarlo sin su presencia por primera vez. Una vida plagada de historias y emociones.

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El ídolo máximo del deporte argentino, Diego Armando Maradona, cumpliría 61 años. Es el primer cumpleaños desde su muerte aquel fatídico 25 de noviembre de 2020, y los homenajes no se hacen esperar: en todos los partidos de Argentina los árbitros interrumpen los encuentros al minuto 10 de juego, con 1 minuto de aplausos y su imagen en pantalla grande con la canción de Rodrigo de fondo. Asimismo, en la Liga Profesional los planteles ingresan a las canchas con brazaletes celestes y blancos con su imagen, y remeras con su silueta.

Si tuviéramos que seleccionar algunos momentos de la vida de Pelusa, probablemente la mayoría focalizaríamos en la selección. Capitán del equipo de Bilardo, autor del mejor gol de la historia de los mundiales ante Inglaterra, fue nada menos que el último futbolista que levantó una Copa del Mundo para la Argentina. Su retiro con la celeste y blanca, tras el Mundial de Estados Unidos 1994, también podría ingresar en las páginas más emblemáticas de su vida deportiva, en este caso por la angustia tras haber sido suspendido y su eterna frase «me cortaron las piernas».

Las adicciones y los excesos caracterizaron a Maradona desde tiempos remotos, agudizándose durante su última etapa, en la que paralelamente se desempeñó como técnico de diversos equipos. La última vez que pisó un estadio con público fue en marzo del 2020, cuando Boca se consagró campeón ante su Gimnasia en La Bombonera, desplazando a River al segundo puesto, en una noche inolvidable para los xeneizes que idolatraron al 10 previo al partido. Como si estuviera guionado.

El pasado jueves se estrenó en Canal 9 «Sueño bendito», la serie realizada por BTF Media que retrata su vida dentro y fuera del fútbol. Sobre la misma se refirió Guillermo Cóppola, histórico representante del 10: “La serie de Diego es una ficción, y en la ficción hay asesinos, mafiosos, villanos, vagos y atorrantes. Ficción. La vida es otra cosa. Y Guillermo con Diego vivió momentos buenos, malos, altos y bajos. Pero nunca daño. Nunca delito. Y feliz de haber vivido esa vida.”

Una de las personas que mejor lo definió es el periodista Ernesto Cherquis Bialo, quien en una entrevista puso de manifiesto lo impactante de la vida del mejor jugador de todos los tiempos, haciendo alusión a los cambios drásticos que acontecieron desde su infancia en adelante. De ese modo explica y argumenta la personalidad de un hombre que supo pasar de la pobreza a los lujos, con un sinfín de excesos de por medio.

Su último equipo como director técnico fue Gimnasia y Esgrima de La Plata, club que le permitió regresar al fútbol argentino luego de más de 20 años, sin contar su estadía en el seleccionado nacional, entre 2008 y 2010, incluyendo el Mundial de aquel año en el que Alemania eliminó al equipo nacional en cuartos de final. Su arribo al equipo platense significó homenajes en todos los estadios, alborozo en el pueblo argentino y las masas llenando las calles de todos los hoteles donde se alojaba «el lobo».

Vivió 60 años, aunque parecieron 100. Fiel a su carácter, siempre dijo lo que pensaba, sin escrúpulos. Sus formas lo llevaron a ser, por un lado, el ídolo máximo del deporte argentino, y asimismo ganarse el repudio de algunos que le critican ciertos actos. Para sus fanáticos, es intocable. En Italia (fundamentalmente en Nápoles), en Argentina, o en cualquier lugar del planeta. El fenómeno Maradona es imposible de explicar. Un hombre que parecía inmortal, y cuya figura permanecerá, precisamente, en la inmortalidad. Donde quieras que estés, feliz cumple Diego…

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