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6 claves para entender la disputa por la plataforma continental

Argentina y Chile otra vez se disputan los límites de la plataforma continental. Sebastián Piñera lanzó nuevas pretensiones de extender su límite, afectando a una porción de la plataforma continental que Argentina reclama como propia.

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El hecho se desencadenó el viernes, luego de que desde el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile emitiera un decreto donde actualizaba la Carta Náutica N°8, la cual fija los límites marítimos nacionales. En las nuevas delimitaciones, que fijaron la plataforma chilena a partir de las 200 millas náuticas desde las islas Diego Ramírez, al sur del Cabo de Hornos, se abarca una porción de la plataforma continental que reclama Argentina y una zona considerada alta mar.

Cancillería argentina respondió al día siguiente. A través de un comunicado, reafirmó que la su plataforma continental es reconocida por la Organización de Naciones Unidas (ONU) y que la iniciativa chilena “no coincide con el Tratado de Paz y Amistad celebrado entre ambos países en 1984”.

Acusaron que “la medida intentada por Chile pretende apropiarse de una parte de la plataforma continental argentina y de una extensa área de los fondos marinos y oceánicos, espacio marítimo que forma parte del Patrimonio Común de la Humanidad de conformidad con la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar”. Se expresó, además, que la pretensión chilena no es aceptable para Argentina y que la situación deberá resolverse a través del diálogo.

Daniel Filmus, Secretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, publicó en Twitter una imagen ilustrando el territorio sobre el que pretende extenderse Chile.

Por su parte, el presidente de Chile, Sebastián Piñera, defendió el domingo la iniciativa argumentando que “lo que está haciendo Chile es ejercer su derecho y declarar su plataforma continental”.

El reclamo de Chile se superpone con una zona que se considera plataforma continental de Argentina, y el resto del territorio pretendido por Chile corresponde a alta mar, cuyos fondos marinos y oceánicos se consideran patrimonio de la humanidad.

Hay una serie de puntos claves para entender esta disputa:

Argentina y Chile ya se disputaron los límites marítimos, incluso al borde de llegar a una guerra por tres islas del Canal del Beagle, en lo que se conoce como el “Conflicto del Beagle”. Este conflicto se extendió a fines de los ‘70 y mitad de los ’80, bajo los gobiernos militares en ambos países. La guerra logró evitarse por una mediación del vaticano, efectuada por el papa Juan Pablo II, que derivó en la firma del Tratado de Paz y Amistad de 1984.

1- El límite establecido en el tratado demarca una línea divisora desde la cual, hacia el occidente, es zona económica exclusiva chilena y, hacia el oriente, zona económica exclusiva argentina. Al sur del punto final del límite, Chile puede extender su zona económica exclusiva hasta donde permita el derecho internacional, pero hacia el occidente del meridiano 67° 16’. Hacia oriente se considera alta mar. Este límite es el que las nuevas pretensiones chilenas estarían sobrepasando, y abarca una porción de la plataforma continental argentina y área considerada alta mar.

2- El límite exterior de la plataforma continental argentina se reflejó en la normativa interna a través de la Ley Nacional 27.557, aprobada recién en agosto del 2020 por el Congreso. Esta adoptó las mismas extensiones que fueron presentadas en el 2009 a la Comisión de Límites de Plataforma Continental dependiente de la ONU, la cual fue aprobada por la comisión en 2016.

3- Las aspiraciones de extender la plataforma continental se explican por el interés estratégico que tienen éstas para los estados. Sobre ella tienen derechos de soberanía de exploración y de la explotación de sus recursos naturales, entre los que se incluyen, por ejemplo, la pesca y la explotación de yacimientos de petróleo y gas natural. Ningún otro país puede explotar los recursos de la plataforma continental, son de soberanía absoluta.

4- El hecho de que la iniciativa de Chile haya sido llevada adelante a través de un decreto, y no a través de una ley del Congreso de la nación, permite pensar sobre los motivos electorales. Esta maniobra apurada del ejecutivo permitiría leerlo como una estrategia del gobierno de Sebastián Piñera, que, al apostar a medidas osadas, busque conquistar más votos para las presidenciales de noviembre.

5- No es la primera vez que Chile le discute los límites marítimos a Argentina. El 11 de mayo enviaron una nota verbal reclamando que el límite trazado no se ajusta a los tratados vigentes. En suma, el 4 de agosto presentaron una carta de protesta, luego de que Argentina anunciara en su Directiva de Política de Defensa Nacional (DPDN) controles conjuntos en el Estrecho de Magallanes, remarcando que los derechos soberanos de esa zona corresponden a Chile y no hay, por ende, controles conjuntos. Además, el gobierno ya había anunciado que en 2021 solicitaría la extensión de su plataforma continental a la Comisión de Límites de Plataforma Continental dependiente de la ONU.

6- Hay diferentes medios para resolver las disputas en el derecho internacional, que buscan evitar una guerra. Entre ellas se incluye la mediación, arbitraje, negociación, arreglo judicial, entre otros. En este caso, los países comunicaron su intención de resolver la disputa mediante el diálogo. Además, desde el Parlasur se sugirió abrir una mesa diálogo entre las partes.

La cuestión sigue candente y dependerá de los esfuerzos de las cancillerías y el ejecutivo el alcanzar un acuerdo, aunque parece que la historia demuestra que aún se está muy lejos de lograrlo. 

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De “encerradores” a “libertarios”: Gobierno endeble y oposición de poca monta

El anuncio de la ministra Vizzotti sobre el final del uso obligatorio de barbijo en Argentina en lugares al aire libre y sin aglomeración de personas a partir del 1 de octubre, desnudó la pasión por la discusión de los políticos argentinos.

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La discusión por las medidas de aperturas sanitarias anunciadas por el Gobierno nacional generó un nuevo foco de conflicto entre oficialismo y oposición que alimenta la grieta política en la que vivimos y atenta contra la pacificación del país.

La ministra de Salud, Carla Vizzotti, explicó que, a partir del 1 de octubre, no será obligatorio el uso de barbijos en lugares abiertos sin aglomeración de personas, basándose en la baja de casos de Covid-19 que hubo en las últimas 16 semanas en el país.

La medida pareció con un tinte algo electoralista debido a la derrota oficialista de las PASO, ya que varios médicos, infectólogos y actores de la sanidad afirmaron que lo ideal hubiese sido “esperar un poco más”.

Esto generó un fuerte reclamo opositor, que salió con bombos y platillos a denunciar una apertura sin mayor conciencia que la electoral. El primero en ir en contra de la medida fue el ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, que afirmó que el uso de barbijo en CABA “seguirá siendo obligatorio”. A él se le sumaron provincias opositoras, como Mendoza y Jujuy. Además, la reacción generó un nuevo cruce con el presidente Fernández.

Sucede que Alberto salió al cruce de sus opositores poniendo en tiempo y espacio la medida de Vizzotti. «Nos acusan de libertinos los que nos acusaban de encerradores», expresó. La declaración apuntó a las marchas anti barbijo impulsadas por la oposición en plena pandemia con la excusa de “la quita de libertad” por parte del Gobierno.

Así planteadas las cosas, lo único que esta claro que en Argentina todo se discute sin demasiado fundamento. Más bien todo lo contrario. La poca capacidad de todos los políticos argentinos llevó al pueblo al desastre en el que vive y no parecen frenar en post de conseguir sus objetivos individuales.  

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Democracia interna y participación: ¿Por qué el Frente Amplio podría ser un buen modelo para la reconversión del peronismo?

El Frente Amplio es un ejemplo democrático de cómo las ideas políticas pueden convivir en un mismo espacio. ¿Por qué el peronismo o puede lograrlo?

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: En estos últimos días, el peronismo perdió las elecciones legislativas en casi todo el país. Las fracturas internas salieron a la luz cuando Cristina Fernández Kirchner le escribió a Alberto Fernández una carta abierta, en la cual hacía críticas a su gestión. Años atrás, cuando los roles se invertían, se había dado la misma situación, pero a la inversa, lo que terminó con la renuncia del ex Jefe de Gabinete.

Las observaciones de la líder peronista, si bien constructivas, no le cayeron demasiado bien al presidente de la Nación, quien salió a decir que la gestión de gobierno seguirá como él “estime conveniente” y que para eso había sido elegido. En paralelo, su gabinete presentó renuncias masivas, en especial de quienes fueran más cercanos a la vicepresidenta.

Esta suerte de “implosión” en el oficialismo se debe en buena parte a la falta de correctos mecanismos de democracia interna, que va desde los departamentos de las provincias a lo nacional. Esa falta de participación de todos los sectores partidarios termina generando resquemores y coadyuvando a la toma de decisiones que con debate interno y distintos puntos de vista sobre las distintas cuestiones serían más acertadas.

Si a lo anterior le sumamos el pésimo equipo de comunicación que acompaña al presidente Fernández –opuesto al brillante aparato de propaganda del PRO que otrora encabezaba Durán Barba- podía vislumbrarse fácilmente que las elecciones no serían peronistas.

Ahora bien, en Uruguay la política tiene una composición bastante similar: el Frente Amplio –ahora oposición- tiene varias características comunes con el peronismo, en tanto la Coalición Multicolor se asemeja al PRO.

Lo llamativo es que el partido de José Mujica y Tabaré Vázquez nunca se enfrentó a tumultos internos como el ocurrido la semana pasada y eso se debe a la utilización de una manera de proceder que garantiza la democracia interna y la participación en la toma de decisiones.

De ese modo, el Frente Amplio como pudo conservar un frente de gobierno más allá de las diferencias gracias a la “Mesa Política”, que es el organismo ejecutivo del “Plenario Nacional” y ejerce la conducción política cotidiana del movimiento, mientras vela por asegurar “la correcta relación coalición-movimiento”.

Además del presidente y vicepresidente del Frente, la integran quince miembros que representan las organizaciones políticas, como así también integrantes del Plenario Nacional en representación de las coordinadoras departamentales. Todos ellos determinan la acción política y toman decisiones. Asimismo, hay siete comisiones que hacen foco en cuestiones específicas.

Por último, el Plenario Nacional, máxima autoridad permanente del partido, además de incluir al presidente y vicepresidente del mismo, involucra a 85 representes de los distintos grupos políticos integrantes y a 82 representantes departamentales, como así también 3 de los Comités del exterior, y hasta 6 ciudadanos adherentes.

La diferencia es patente, como también lo es el hecho de que el peronismo debe entrar en una nueva etapa de introspección, ya que –claro está- la que comenzó en la derrota de 2015 resulta insuficiente.

El vecino Uruguay podría brindarle un buen ejemplo a seguir con su sistema de plenarios como engranajes democráticos decisivos y que lo dotarían de mayor cohesión interna…

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Manzur, la mancha negra del gobierno verde

El flamante jefe de Gabinete es apuntado por un sector del Gobierno por su visión poco progresista acerca de cuestiones vinculadas con el feminismo. Quejas, poca aceptación y gestos políticos.

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«Frente a la reacción conservadora, más feminismo», tuiteó la diputada kirchnerista Gabriela Cerruti al enterarse de la decisión del presidente Alberto Fernández de nombrar al gobernador tucumano Juan Manzur como nuevo jefe de Gabinete de ministros, lo que provocó un nuevo foco de conflicto dentro del gobierno Nacional.

Sucede que la reacción de Cerruti fue la misma que tuvieron miles de mujeres que ven al gobierno como un “gobierno verde”, que apoya y escucha los reclamos feministas con la aprobación de la Ley del Aborto como bandera.

Manzur fue uno de los principales a una ley que tuvo infinidad de trabas hasta que pudo ser aprobada. Su figura como gobernador potenció a Tucumán como una provincia pro vida. Sucede que él mismo encabezó varias marchas de “pañuelos celestes” que luego trasladó a votos en el Congreso. Hoy, ese mismo hombre será el jefe de todos los ministros nacionales.

Mano (excesivamente) dura

Manzur se jacta de tratar algunos temas con rigidez inusitada. La provincia más poblada del norte argentino y la quinta más poblada del país lo reelige sistemáticamente “por que escucha los reclamos de la gente”, según su propio entorno. Pese a ello, lo que marcan sus ´íntimos parece bastante alejado de la realidad cuando de feminismo y progresismo se trata…

Para muestra basta un botón. O varios. El caso de Belén es uno de ellos. Se trata de una joven que en 2014 se acercó a la guardia de un hospital público en Tucumán, por dolores y hemorragia, ella no lo sabía, pero tenía un aborto espontáneo. Fue acusada de homicidio y condenada a ocho años de cárcel. Estuvo presa más de dos años y fue liberada luego de movilizaciones y protestas en todo el país.

También podríamos tomar como ejemplo el caso de Lucía, una niña de 11 años a la que el Gobierno provincial la obligaba a parir. O el de Cecilia Ousset, médica tocoginecóloga denunciada penalmente y perseguida por practicar un aborto a esa niña de 11 años. O tal vez el de Paola Tacacho, asesinada después de haber denunciado en la policía tucumana.

También existen casos de persecución y desinterés provincial como el de Fátima Aparicio, víctima de un femicidio, luego de que la policía de Tucumán se negara a tomar su denuncia.

La mano dura de Manzur parece limitarse solo al trato con mujeres, ya que su provincia es noticia cada vez más seguido por el destrato, el desinterés y la falta de políticas de género para proteger a las mujeres, muchas de las cuales deciden huir de Tucumán por miedo a que las maten.

La rebelión de la tropa interna

El nombramiento de Manzur, ideado, promovido y alentado por la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, abrió una nueva venta de discusión en medio de la crisis política que atraviesa la coalición gobernante.

Manzur es un autoproclamado Pro-Vida y miembro del Opus Dei, una facción de la Iglesia Católica, de derecha, que integran dirigentes, millonarios y políticos. Por eso la ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad. Elizabeth Gómez Alcorta puso el grito en el cielo con su designación.

Ya lo había denunciado tiempo atrás, cuando todavía era una de las referentes de Patria Grande y sentó posición sobre el caso Lucía.

Tras la designación del ex gobernador tucumano como jefe de Gabinete, Gómez Alcorta mantuvo una extensa reunión con el presidente Fernández en donde abundaron las fotos y las promesas de no desviar el “camino verde” por el que transita el gobierno.

¿Podrán convivir Manzur y Gómez Alcorta? ¿Qué pensará el feminismo de Alberto y CFK, dos de los impulsores de la igualdad, el derecho de las mujeres y el avance del feminismo en el país? ¿Seguirán adelante con el mismo impulso las políticas de Género o perderán impacto por el pensamiento del nuevo jefe de ministros? Las respuestas a tantas preguntas las conoceremos con el correr del tiempo.   

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