Actualidad

Afganistán: el fracaso de una guerra eterna

La guerra más larga y más costosa para los Estados Unidos parece finalmente concluir. Luego de 18 años de intervención, la administración Biden decidió el retiro de tropas de Afganistán, el cual sin embargo demostró ser un fracaso y dejó al país en pocas horas en manos de los talibanes.

Publicado

el

La actuación de Estados Unidos en Afganistán fue muy bien explicada por el ex embajador de Estados Unidos en Afghanistan, P. Michael McKinley, en Foreign Affairs: fueron “dos décadas de errores, juicios erróneos y políticas fallidas”.

Un éxito inicial

La intervención comenzó luego de los ataques a las torres gemelas del 11 de septiembre del 2001. Ante este hecho, Estados Unidos desató la guerra contra el terrorismo. En ese momento, los talibanes estaban en el poder en Afganistán, y desde Washington los acusaron de esconder a Osama Bin Laden, líder de al Qaeda, y entrenar a células terroristas.

El 7 de octubre de 2001, el presidente George Bush inició la invasión a Afganistán. Aliado con facciones internas del país, destituyó al régimen talibán, persiguió a células de al Qaeda e instauró un nuevo gobierno afgano, liderado por Hamid Karzai. La intervención se extendió con el fin de erigir una democracia que impidiera que los terroristas vuelvan al país.

Los talibanes se refugiaron en Pakistán y la operación de Bush fue un ejemplo de éxito, con bajo presupuesto y casi ninguna baja logró en pocos meses su cometido. 

Un fracaso inminente para una guerra eterna

A pesar del éxito inicial, la intervención se mantuvo durante años. Los errores de cálculos norteamericanos subestimaron el poder de los talibanes y la realidad geopolítica de la región. Una vez rearmados, grupos talibanes invadieron Afganistan y combatieron a las fuerzas de la OTAN.

El actuar de Estados Unidos fue cada vez más crítico. Durante años, los líderes prometieron el retiro de las tropas, aunque sin un plan eficiente.

Bajo la administración de Barack Obama, que inició en 2009, aumentó el envío de tropas al país. Si bien el retiro estaba pensado para el 2011 y de manera gradual, dejando la seguridad del país bajo la responsabilidad del gobierno afgano, durante el 2009 y el 2012 se registró el mayor número de muertes y el gasto más alto destinado a la guerra.

La ocupación norteamericana generaba además resistencias de los afganos, quienes entendían la intervención como una humillación para su país y su cultura, reforzando así los argumentos talibanes. Entre los principales errores de Estados Unidos, los expertos señalan el excluir a los talibanes del nuevo gobierno y el no invertir lo suficiente en el ejército afgano.

Entre 2010 y 2014, Obama presentó un plan para retirar por completo las tropas para el 2016. Esos años se destinaron a entrenar y armar a las fuerzas del gobierno afgano, con un retiro gradual del ejército norteamericano. Pero la contraofensiva talibán continuaba y ganaba cada vez más territorios, dejando al gobierno afgano más débil que nunca. Esto obligó a Obama a suspender finalmente el retiro de tropas.

Con la llegada de Donald Trump en 2017, comenzaron las negociaciones con los talibanes. El objetivo de Trump era terminar la guerra. En febrero del 2020, firmaron un acuerdo pactando el retiro para mayo del 2021, a cambio de que los talibanes inicien diálogo con el gobierno de Kabul, aunque se excluyó al gobierno afgano de las negociaciones.

Finalmente, la retirada

Joe Biden prometió con su llegada a la Casa Blanca que retiraría todas las tropas para el 20° aniversario del 11-S, poniendo fin a “la guerra eterna”. Argumentando que los objetivos que justificaron la intervención en un principio habían sido alcanzados –derrotar a Osama bin Laden y desarticular a al Qaeda- Biden determinó que la guerra terminaba, y en abril anunció el retiro de sus tropas. El repliegue comenzó en mayo y se preveía que concluya para 11 de septiembre.

Ante la entrada de los talibanes en la capital, Kabul, la semana pasada, los 20 años de intervención y contención norteamericanos demostraron ser un fracaso: no hubo un plan de contingencia para una salida ordenada. No obstante, el gobierno de Biden defendió su decisión, asegurando que fueron las fuerzas afganas las responsables de no defender al país.

Si bien Biden deja en claro que para Estados Unidos la guerra finaliza, enfocándose en la agenda interna y llevando adelante una maniobra que hasta el momento ningún mandatario había conseguido concretar, Christina Lamb explica para Foreign Affairs que en Afganistán la guerra continúa.

Un orden democrático, con libertades y derechos humanos, se encuentra ahora subyugado bajo el estricto y restrictivo régimen talibán. El cambio encontrará resistencia y los choques serpan inevitables. La responsabilidad de Estados Unidos, por su cuestionable gestión durante la intervención y el fracaso tras su retirada, es total.

Actualidad

De “encerradores” a “libertarios”: Gobierno endeble y oposición de poca monta

El anuncio de la ministra Vizzotti sobre el final del uso obligatorio de barbijo en Argentina en lugares al aire libre y sin aglomeración de personas a partir del 1 de octubre, desnudó la pasión por la discusión de los políticos argentinos.

Publicado

el

La discusión por las medidas de aperturas sanitarias anunciadas por el Gobierno nacional generó un nuevo foco de conflicto entre oficialismo y oposición que alimenta la grieta política en la que vivimos y atenta contra la pacificación del país.

La ministra de Salud, Carla Vizzotti, explicó que, a partir del 1 de octubre, no será obligatorio el uso de barbijos en lugares abiertos sin aglomeración de personas, basándose en la baja de casos de Covid-19 que hubo en las últimas 16 semanas en el país.

La medida pareció con un tinte algo electoralista debido a la derrota oficialista de las PASO, ya que varios médicos, infectólogos y actores de la sanidad afirmaron que lo ideal hubiese sido “esperar un poco más”.

Esto generó un fuerte reclamo opositor, que salió con bombos y platillos a denunciar una apertura sin mayor conciencia que la electoral. El primero en ir en contra de la medida fue el ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, que afirmó que el uso de barbijo en CABA “seguirá siendo obligatorio”. A él se le sumaron provincias opositoras, como Mendoza y Jujuy. Además, la reacción generó un nuevo cruce con el presidente Fernández.

Sucede que Alberto salió al cruce de sus opositores poniendo en tiempo y espacio la medida de Vizzotti. «Nos acusan de libertinos los que nos acusaban de encerradores», expresó. La declaración apuntó a las marchas anti barbijo impulsadas por la oposición en plena pandemia con la excusa de “la quita de libertad” por parte del Gobierno.

Así planteadas las cosas, lo único que esta claro que en Argentina todo se discute sin demasiado fundamento. Más bien todo lo contrario. La poca capacidad de todos los políticos argentinos llevó al pueblo al desastre en el que vive y no parecen frenar en post de conseguir sus objetivos individuales.  

Seguir leyendo

Actualidad

Democracia interna y participación: ¿Por qué el Frente Amplio podría ser un buen modelo para la reconversión del peronismo?

El Frente Amplio es un ejemplo democrático de cómo las ideas políticas pueden convivir en un mismo espacio. ¿Por qué el peronismo o puede lograrlo?

Publicado

el

: En estos últimos días, el peronismo perdió las elecciones legislativas en casi todo el país. Las fracturas internas salieron a la luz cuando Cristina Fernández Kirchner le escribió a Alberto Fernández una carta abierta, en la cual hacía críticas a su gestión. Años atrás, cuando los roles se invertían, se había dado la misma situación, pero a la inversa, lo que terminó con la renuncia del ex Jefe de Gabinete.

Las observaciones de la líder peronista, si bien constructivas, no le cayeron demasiado bien al presidente de la Nación, quien salió a decir que la gestión de gobierno seguirá como él “estime conveniente” y que para eso había sido elegido. En paralelo, su gabinete presentó renuncias masivas, en especial de quienes fueran más cercanos a la vicepresidenta.

Esta suerte de “implosión” en el oficialismo se debe en buena parte a la falta de correctos mecanismos de democracia interna, que va desde los departamentos de las provincias a lo nacional. Esa falta de participación de todos los sectores partidarios termina generando resquemores y coadyuvando a la toma de decisiones que con debate interno y distintos puntos de vista sobre las distintas cuestiones serían más acertadas.

Si a lo anterior le sumamos el pésimo equipo de comunicación que acompaña al presidente Fernández –opuesto al brillante aparato de propaganda del PRO que otrora encabezaba Durán Barba- podía vislumbrarse fácilmente que las elecciones no serían peronistas.

Ahora bien, en Uruguay la política tiene una composición bastante similar: el Frente Amplio –ahora oposición- tiene varias características comunes con el peronismo, en tanto la Coalición Multicolor se asemeja al PRO.

Lo llamativo es que el partido de José Mujica y Tabaré Vázquez nunca se enfrentó a tumultos internos como el ocurrido la semana pasada y eso se debe a la utilización de una manera de proceder que garantiza la democracia interna y la participación en la toma de decisiones.

De ese modo, el Frente Amplio como pudo conservar un frente de gobierno más allá de las diferencias gracias a la “Mesa Política”, que es el organismo ejecutivo del “Plenario Nacional” y ejerce la conducción política cotidiana del movimiento, mientras vela por asegurar “la correcta relación coalición-movimiento”.

Además del presidente y vicepresidente del Frente, la integran quince miembros que representan las organizaciones políticas, como así también integrantes del Plenario Nacional en representación de las coordinadoras departamentales. Todos ellos determinan la acción política y toman decisiones. Asimismo, hay siete comisiones que hacen foco en cuestiones específicas.

Por último, el Plenario Nacional, máxima autoridad permanente del partido, además de incluir al presidente y vicepresidente del mismo, involucra a 85 representes de los distintos grupos políticos integrantes y a 82 representantes departamentales, como así también 3 de los Comités del exterior, y hasta 6 ciudadanos adherentes.

La diferencia es patente, como también lo es el hecho de que el peronismo debe entrar en una nueva etapa de introspección, ya que –claro está- la que comenzó en la derrota de 2015 resulta insuficiente.

El vecino Uruguay podría brindarle un buen ejemplo a seguir con su sistema de plenarios como engranajes democráticos decisivos y que lo dotarían de mayor cohesión interna…

Seguir leyendo

Actualidad

Manzur, la mancha negra del gobierno verde

El flamante jefe de Gabinete es apuntado por un sector del Gobierno por su visión poco progresista acerca de cuestiones vinculadas con el feminismo. Quejas, poca aceptación y gestos políticos.

Publicado

el

«Frente a la reacción conservadora, más feminismo», tuiteó la diputada kirchnerista Gabriela Cerruti al enterarse de la decisión del presidente Alberto Fernández de nombrar al gobernador tucumano Juan Manzur como nuevo jefe de Gabinete de ministros, lo que provocó un nuevo foco de conflicto dentro del gobierno Nacional.

Sucede que la reacción de Cerruti fue la misma que tuvieron miles de mujeres que ven al gobierno como un “gobierno verde”, que apoya y escucha los reclamos feministas con la aprobación de la Ley del Aborto como bandera.

Manzur fue uno de los principales a una ley que tuvo infinidad de trabas hasta que pudo ser aprobada. Su figura como gobernador potenció a Tucumán como una provincia pro vida. Sucede que él mismo encabezó varias marchas de “pañuelos celestes” que luego trasladó a votos en el Congreso. Hoy, ese mismo hombre será el jefe de todos los ministros nacionales.

Mano (excesivamente) dura

Manzur se jacta de tratar algunos temas con rigidez inusitada. La provincia más poblada del norte argentino y la quinta más poblada del país lo reelige sistemáticamente “por que escucha los reclamos de la gente”, según su propio entorno. Pese a ello, lo que marcan sus ´íntimos parece bastante alejado de la realidad cuando de feminismo y progresismo se trata…

Para muestra basta un botón. O varios. El caso de Belén es uno de ellos. Se trata de una joven que en 2014 se acercó a la guardia de un hospital público en Tucumán, por dolores y hemorragia, ella no lo sabía, pero tenía un aborto espontáneo. Fue acusada de homicidio y condenada a ocho años de cárcel. Estuvo presa más de dos años y fue liberada luego de movilizaciones y protestas en todo el país.

También podríamos tomar como ejemplo el caso de Lucía, una niña de 11 años a la que el Gobierno provincial la obligaba a parir. O el de Cecilia Ousset, médica tocoginecóloga denunciada penalmente y perseguida por practicar un aborto a esa niña de 11 años. O tal vez el de Paola Tacacho, asesinada después de haber denunciado en la policía tucumana.

También existen casos de persecución y desinterés provincial como el de Fátima Aparicio, víctima de un femicidio, luego de que la policía de Tucumán se negara a tomar su denuncia.

La mano dura de Manzur parece limitarse solo al trato con mujeres, ya que su provincia es noticia cada vez más seguido por el destrato, el desinterés y la falta de políticas de género para proteger a las mujeres, muchas de las cuales deciden huir de Tucumán por miedo a que las maten.

La rebelión de la tropa interna

El nombramiento de Manzur, ideado, promovido y alentado por la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, abrió una nueva venta de discusión en medio de la crisis política que atraviesa la coalición gobernante.

Manzur es un autoproclamado Pro-Vida y miembro del Opus Dei, una facción de la Iglesia Católica, de derecha, que integran dirigentes, millonarios y políticos. Por eso la ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad. Elizabeth Gómez Alcorta puso el grito en el cielo con su designación.

Ya lo había denunciado tiempo atrás, cuando todavía era una de las referentes de Patria Grande y sentó posición sobre el caso Lucía.

Tras la designación del ex gobernador tucumano como jefe de Gabinete, Gómez Alcorta mantuvo una extensa reunión con el presidente Fernández en donde abundaron las fotos y las promesas de no desviar el “camino verde” por el que transita el gobierno.

¿Podrán convivir Manzur y Gómez Alcorta? ¿Qué pensará el feminismo de Alberto y CFK, dos de los impulsores de la igualdad, el derecho de las mujeres y el avance del feminismo en el país? ¿Seguirán adelante con el mismo impulso las políticas de Género o perderán impacto por el pensamiento del nuevo jefe de ministros? Las respuestas a tantas preguntas las conoceremos con el correr del tiempo.   

Seguir leyendo

Tendencia