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Qué es el «Freedom day» con el que Inglaterra se acercó a la vieja normalidad

El fin de semana reabrieron bares, discotecas y pubs; la gente se mostró sin barbijos ni distanciamiento y la normalidad parece haberse instalado para no irse a pesar de tener 50.000 casos diarios y 1 millón de aislados.

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Inglaterra vivó este fin de semana una noche “a la vieja normalidad”, con la apertura de más de 12.000 discotecas que permanecían cerradas desde marzo del año pasado, lo que produjo una enrome controversia en todo el mundo debido a la explosión de casos que tiene el Reino Unido y que mantiene aislado a su primer ministro, Boris Johnson, debido a ser contacto estrecho de Covid-19.

Miles de personas en Leeds, Londres, Manchester o Newcastle hicieron del fin de semana un paralelismo con lo que podría haber sido un festejo de Año Nuevo o un campeonato mundial de futbol.

Las filas en discotecas, pubs o bares se vieron desde muy temprano y dentro de los locales, cerrados y con poca ventilación, las imágenes de gente bailando, compartiendo tragos, sin distanciamiento ni barbijo y con enorme desparpajo causaron una gran sorpresa en el mundo entero.

50000 contagios diarios y un millón de aislados

Las imágenes que hicieron recordar la “vieja normalidad” se dieron en medio de una explosión de casos de la variante Delta de Covid-19. Los casos subieron un 135% en las últimas dos semanas y el nivel de contagios diarios está en unos 50.000.

El mismo gobierno anticipa que llegarán a 100 mil diarios en agosto y que el reconocido epidemiólogo Neil Ferguson, del Imperial College, estimó que podría duplicar esa cifra en septiembre.

El domingo por la tarde, el primer ministro Johnson exhortó a la población a manejarse con cautela ante esta nueva libertad. “Recordemos que el virus no ha sido vencido. Los casos están aumentando y vemos lamentablemente que la variante Delta es extremadamente contagiosa”, señaló.

El portavoz en temas de salud del laborismo Jonathan Ashworth le contestó que terminar con medidas elementales como el uso obligatorio de barbijos y el trabajo desde casa para los que lo puedan hacer (el “freedom day” significa el regreso a la oficina) era una temeraria receta para el caos.

¿Alcana con la vacuna para detener al virus?

La realidad de Inglaterra desató una fuerte contienda acerca de si la vacunación es suficiente para detener al virus. La primera respuesta es negativa, aunque el gobierno británico aclaró que busca recuperar parte de la libertad perdida y sabe que el virus no se va a terminar, por lo que el objetivo final es reducir la cantidad de muertos, cosa que si se logra con la vacuna.

El Reino Unido tiene el programa más avanzado de Europa en términos de vacunación. Un 88% de los adultos han recibido una dosis y un 68,3% tienen las dos vacunas: en septiembre el 100% de la población adulta (con la excepción de los que se niegan), debería estar inoculado.

En la comunidad científica y médica nacional e internacional la decisión del gobierno ha causado alarma. En una carta publicada el viernes por “The Lancet” más de 1200 expertos de salud y científicos de todo el mundo, incluyendo autoridades públicas de Italia, Nueva Zelanda e Israel, pidieron al gobierno que frenara este “peligrosísimo experimento”.

En Estados Unidos, que tiene el 48% de la población inmunizada, hubo un aumento del 135% de los casos de Delta en las últimas dos semanas. En Israel, que tiene a la mayor parte de sus ciudadanos inoculados, el incremento de casos graves de coronavirus llevó a la reinstauración de los barbijos a fines de junio y, este domingo, a la inminente re-introducción del pase verde, un certificado de vacunación y de recuperados de la covid que funciona como carnet para el ingreso a bares, restaurantes y otros negocios. La misma cautela se verifica en países de la Unión Europea como Alemania o en regiones españolas como Cataluña.

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De “encerradores” a “libertarios”: Gobierno endeble y oposición de poca monta

El anuncio de la ministra Vizzotti sobre el final del uso obligatorio de barbijo en Argentina en lugares al aire libre y sin aglomeración de personas a partir del 1 de octubre, desnudó la pasión por la discusión de los políticos argentinos.

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La discusión por las medidas de aperturas sanitarias anunciadas por el Gobierno nacional generó un nuevo foco de conflicto entre oficialismo y oposición que alimenta la grieta política en la que vivimos y atenta contra la pacificación del país.

La ministra de Salud, Carla Vizzotti, explicó que, a partir del 1 de octubre, no será obligatorio el uso de barbijos en lugares abiertos sin aglomeración de personas, basándose en la baja de casos de Covid-19 que hubo en las últimas 16 semanas en el país.

La medida pareció con un tinte algo electoralista debido a la derrota oficialista de las PASO, ya que varios médicos, infectólogos y actores de la sanidad afirmaron que lo ideal hubiese sido “esperar un poco más”.

Esto generó un fuerte reclamo opositor, que salió con bombos y platillos a denunciar una apertura sin mayor conciencia que la electoral. El primero en ir en contra de la medida fue el ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, que afirmó que el uso de barbijo en CABA “seguirá siendo obligatorio”. A él se le sumaron provincias opositoras, como Mendoza y Jujuy. Además, la reacción generó un nuevo cruce con el presidente Fernández.

Sucede que Alberto salió al cruce de sus opositores poniendo en tiempo y espacio la medida de Vizzotti. «Nos acusan de libertinos los que nos acusaban de encerradores», expresó. La declaración apuntó a las marchas anti barbijo impulsadas por la oposición en plena pandemia con la excusa de “la quita de libertad” por parte del Gobierno.

Así planteadas las cosas, lo único que esta claro que en Argentina todo se discute sin demasiado fundamento. Más bien todo lo contrario. La poca capacidad de todos los políticos argentinos llevó al pueblo al desastre en el que vive y no parecen frenar en post de conseguir sus objetivos individuales.  

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Democracia interna y participación: ¿Por qué el Frente Amplio podría ser un buen modelo para la reconversión del peronismo?

El Frente Amplio es un ejemplo democrático de cómo las ideas políticas pueden convivir en un mismo espacio. ¿Por qué el peronismo o puede lograrlo?

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: En estos últimos días, el peronismo perdió las elecciones legislativas en casi todo el país. Las fracturas internas salieron a la luz cuando Cristina Fernández Kirchner le escribió a Alberto Fernández una carta abierta, en la cual hacía críticas a su gestión. Años atrás, cuando los roles se invertían, se había dado la misma situación, pero a la inversa, lo que terminó con la renuncia del ex Jefe de Gabinete.

Las observaciones de la líder peronista, si bien constructivas, no le cayeron demasiado bien al presidente de la Nación, quien salió a decir que la gestión de gobierno seguirá como él “estime conveniente” y que para eso había sido elegido. En paralelo, su gabinete presentó renuncias masivas, en especial de quienes fueran más cercanos a la vicepresidenta.

Esta suerte de “implosión” en el oficialismo se debe en buena parte a la falta de correctos mecanismos de democracia interna, que va desde los departamentos de las provincias a lo nacional. Esa falta de participación de todos los sectores partidarios termina generando resquemores y coadyuvando a la toma de decisiones que con debate interno y distintos puntos de vista sobre las distintas cuestiones serían más acertadas.

Si a lo anterior le sumamos el pésimo equipo de comunicación que acompaña al presidente Fernández –opuesto al brillante aparato de propaganda del PRO que otrora encabezaba Durán Barba- podía vislumbrarse fácilmente que las elecciones no serían peronistas.

Ahora bien, en Uruguay la política tiene una composición bastante similar: el Frente Amplio –ahora oposición- tiene varias características comunes con el peronismo, en tanto la Coalición Multicolor se asemeja al PRO.

Lo llamativo es que el partido de José Mujica y Tabaré Vázquez nunca se enfrentó a tumultos internos como el ocurrido la semana pasada y eso se debe a la utilización de una manera de proceder que garantiza la democracia interna y la participación en la toma de decisiones.

De ese modo, el Frente Amplio como pudo conservar un frente de gobierno más allá de las diferencias gracias a la “Mesa Política”, que es el organismo ejecutivo del “Plenario Nacional” y ejerce la conducción política cotidiana del movimiento, mientras vela por asegurar “la correcta relación coalición-movimiento”.

Además del presidente y vicepresidente del Frente, la integran quince miembros que representan las organizaciones políticas, como así también integrantes del Plenario Nacional en representación de las coordinadoras departamentales. Todos ellos determinan la acción política y toman decisiones. Asimismo, hay siete comisiones que hacen foco en cuestiones específicas.

Por último, el Plenario Nacional, máxima autoridad permanente del partido, además de incluir al presidente y vicepresidente del mismo, involucra a 85 representes de los distintos grupos políticos integrantes y a 82 representantes departamentales, como así también 3 de los Comités del exterior, y hasta 6 ciudadanos adherentes.

La diferencia es patente, como también lo es el hecho de que el peronismo debe entrar en una nueva etapa de introspección, ya que –claro está- la que comenzó en la derrota de 2015 resulta insuficiente.

El vecino Uruguay podría brindarle un buen ejemplo a seguir con su sistema de plenarios como engranajes democráticos decisivos y que lo dotarían de mayor cohesión interna…

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Manzur, la mancha negra del gobierno verde

El flamante jefe de Gabinete es apuntado por un sector del Gobierno por su visión poco progresista acerca de cuestiones vinculadas con el feminismo. Quejas, poca aceptación y gestos políticos.

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«Frente a la reacción conservadora, más feminismo», tuiteó la diputada kirchnerista Gabriela Cerruti al enterarse de la decisión del presidente Alberto Fernández de nombrar al gobernador tucumano Juan Manzur como nuevo jefe de Gabinete de ministros, lo que provocó un nuevo foco de conflicto dentro del gobierno Nacional.

Sucede que la reacción de Cerruti fue la misma que tuvieron miles de mujeres que ven al gobierno como un “gobierno verde”, que apoya y escucha los reclamos feministas con la aprobación de la Ley del Aborto como bandera.

Manzur fue uno de los principales a una ley que tuvo infinidad de trabas hasta que pudo ser aprobada. Su figura como gobernador potenció a Tucumán como una provincia pro vida. Sucede que él mismo encabezó varias marchas de “pañuelos celestes” que luego trasladó a votos en el Congreso. Hoy, ese mismo hombre será el jefe de todos los ministros nacionales.

Mano (excesivamente) dura

Manzur se jacta de tratar algunos temas con rigidez inusitada. La provincia más poblada del norte argentino y la quinta más poblada del país lo reelige sistemáticamente “por que escucha los reclamos de la gente”, según su propio entorno. Pese a ello, lo que marcan sus ´íntimos parece bastante alejado de la realidad cuando de feminismo y progresismo se trata…

Para muestra basta un botón. O varios. El caso de Belén es uno de ellos. Se trata de una joven que en 2014 se acercó a la guardia de un hospital público en Tucumán, por dolores y hemorragia, ella no lo sabía, pero tenía un aborto espontáneo. Fue acusada de homicidio y condenada a ocho años de cárcel. Estuvo presa más de dos años y fue liberada luego de movilizaciones y protestas en todo el país.

También podríamos tomar como ejemplo el caso de Lucía, una niña de 11 años a la que el Gobierno provincial la obligaba a parir. O el de Cecilia Ousset, médica tocoginecóloga denunciada penalmente y perseguida por practicar un aborto a esa niña de 11 años. O tal vez el de Paola Tacacho, asesinada después de haber denunciado en la policía tucumana.

También existen casos de persecución y desinterés provincial como el de Fátima Aparicio, víctima de un femicidio, luego de que la policía de Tucumán se negara a tomar su denuncia.

La mano dura de Manzur parece limitarse solo al trato con mujeres, ya que su provincia es noticia cada vez más seguido por el destrato, el desinterés y la falta de políticas de género para proteger a las mujeres, muchas de las cuales deciden huir de Tucumán por miedo a que las maten.

La rebelión de la tropa interna

El nombramiento de Manzur, ideado, promovido y alentado por la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, abrió una nueva venta de discusión en medio de la crisis política que atraviesa la coalición gobernante.

Manzur es un autoproclamado Pro-Vida y miembro del Opus Dei, una facción de la Iglesia Católica, de derecha, que integran dirigentes, millonarios y políticos. Por eso la ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad. Elizabeth Gómez Alcorta puso el grito en el cielo con su designación.

Ya lo había denunciado tiempo atrás, cuando todavía era una de las referentes de Patria Grande y sentó posición sobre el caso Lucía.

Tras la designación del ex gobernador tucumano como jefe de Gabinete, Gómez Alcorta mantuvo una extensa reunión con el presidente Fernández en donde abundaron las fotos y las promesas de no desviar el “camino verde” por el que transita el gobierno.

¿Podrán convivir Manzur y Gómez Alcorta? ¿Qué pensará el feminismo de Alberto y CFK, dos de los impulsores de la igualdad, el derecho de las mujeres y el avance del feminismo en el país? ¿Seguirán adelante con el mismo impulso las políticas de Género o perderán impacto por el pensamiento del nuevo jefe de ministros? Las respuestas a tantas preguntas las conoceremos con el correr del tiempo.   

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