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El abismo que separa a la Copa América de la Eurocopa

Las competencias se juegan en simultáneo y las desemejanzas son cada vez más evidentes, en torno a la organización, el orden y los objetivos logrados en el marco de la pandemia.

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La Copa América y la Eurocopa se debían jugar en 2020, aunque la pandemia lo impidió. Lo cierto es que en la actualidad los torneos se están desarrollando paralelamente, y las comparaciones, que son inevitables, traen a colación cuestiones económicas, sociales, culturales, etc. No obstante, las disparidades no se argumentan meramente por la coyuntura, sino que radican en asuntos mucho más profundos que ponen de manifiesto las carencias sudamericanas a la hora de establecer un paralelismo con lo que acontece en el viejo continente.

En primer término, vale tener presente que el certamen sudamericano se iba a disputar en Colombia y Argentina. La cercanía del comienzo generaba incertidumbre por el entorno, fundamentalmente debido a la cantidad de casos de coronavirus que se reportaban en nuestro país y a la crisis social y política padecida por los colombianos, que se adhería al preocupante contexto sanitario. Los cafeteros se dieron de baja y se ofrecieron a organizar la competencia en noviembre, propuesta que fue rechazada por la Conmebol.

Por entonces, la Argentina quedó como única organizadora, en medio de un colapso sanitario en algunos distritos, restricciones duras para gran parte de la sociedad, e interminables dificultades económicas y sanitarias. En ese orden, y a pocos días de iniciar la competencia, la decisión de no jugarla en tierras argentinas fue la más lógica. Sin embargo, lo ilógico fue anunciar a Brasil como el nuevo y único organizador.

Entretanto, los europeos ya sabían dónde y cuándo se iban a desarrollar los partidos. Lo novedoso es que, a diferencia de las anteriores ediciones, hay 11 sedes: Ámsterdam (Países Bajos); Bucarest (Rumania); Budapest (Hungría); Copenhague (Dinamarca); Glasgow (Escocia); Sevilla (España); San Petersburgo (Rusia); Bakú (Azerbaiyán); Roma (Italia); Múnich (Alemania) y Londres (Inglaterra), donde se llevarán a cabo las semifinales y la final.

Otra de las disimilitudes radica en la presencia de público. Si bien el aforo es limitado en todos los estadios menos en el Puskas Arena de Budapest, donde se permite el máximo de capacidad, la Copa América se disputa a puertas cerradas, a pesar de que la idea inicial era abrirlas para un porcentaje reducido de espectadores (30 %). Asimismo, las principales ligas europeas finalizaron sus temporadas con presencia de hinchas, algo que por el momento no fue viable en gran parte de Sudamérica.

Existen factores determinantes que explican las desemejanzas. En Europa hay un porcentaje superior de vacunados, sumado a que transitan el inicio del verano. A su vez, todas las competencias europeas se organizan con una prolijidad inexistente en esta parte del planeta. Mientras allí conocen el día, la hora y el estadio donde se jugará un encuentro dentro de algunos meses, en Argentina, por ejemplo, se postergan partidos sobre la hora, y se modifican sedes y fechas sin que se le caigan los anillos a las autoridades.

De igual modo ocurre a nivel continental, con alteraciones permanentes y ante la carencia del sentido común. Un abismo nos separa de la estructura del viejo continente. Sin ir más lejos, la final de la Libertadores 2018, que es el partido más crucial de nuestro continente, se jugó en Madrid. Hay mucho que imitar, aunque el trasfondo pone de manifiesto motivos culturales, económicos y sociales que no se modifican de un día a otro.

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¿Es Del Potro el mejor tenista argentino de todos los tiempos?

El tandilense cumple 33 años y es considerado uno de los mejores tenistas argentinos de la historia. Si bien ni se aproxima a lo que ganó Vilas, cuenta con logros que lo resaltan sobre el resto.

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Si nos referimos al tenis argentino durante los últimos 15 años, resulta inevitable hacer énfasis en Juan Martín Del Potro, quien mientras celebra su cumpleaños número 33, continúa recuperándose de una lesión en su rodilla derecha con motivo de regresar al circuito lo antes posible. En su vitrina ostenta un título de Grand Slam, obtenido en el US Open de 2009, y fue partícipe del trofeo de Copa Davis en 2016 ante Croacia, hazaña que lo destaca incluso por encima de sus campeonatos individuales. En tanto, consiguió una medalla de bronce y una de plata en 2 Juegos Olímpicos consecutivos (Londres 2012 y Río de Janeiro 2016, respectivamente).

Si en números nos basamos, Guillermo Vilas logró 62 títulos individuales ATP, y es el argentino con más Grand Slams (4): Abierto de Australia en 2 oportunidades, 1 Roland Garrós y 1 US Open. Es el jugador argentino con mayor cantidad de victorias totales en Copa Davis para el país (57). Asimismo, lidera otras estadísticas: más triunfos en singles (45), cantidad de series disputadas (29), más cantidad de años jugados (14), mejor ranking ATP (puesto 2, aunque en 1977 se considera que debió ocupar el primer lugar). David Nalbandian, Guillermo Coria y el mismo Del Potro ocuparon la tercera posición, pero ningún argentino pudo hasta entonces alcanzar la marca de Guillermo.

Solo Del Potro y Gastón Gaudio acompañan a Willy entre los compatriotas ganadores de Grand Slam. Ambos con 1 título (Delpo en US Open y el «gato» en Roland Garrós, tras vencer en la final a Coria). José Luis Clerc, otro de los máximos exponentes de nuestro tenis, alcanzó 25 campeonatos ATP pero nunca se alzó uno de los 4 grandes. El propio «batata» disputó una final de Copa Davis junto a Vilas, cayendo antes Estados Unidos, con la particularidad de que no se dirigieron la palabra durante toda la serie debido a la pésima relación entre ambos, condicionada por los egos y demás enfrentamientos.

Es precisamente en la Copa Davis donde sobresale la figura de Juan Martín. En 2016, junto a Guido Pella, Leonardo Mayer, Renzo Olivo, Carlos Berlocq, Federico Delbonis y Juan Mónaco (con Daniel Orsanic como capitán), obtuvo la primera y única ensaladera de la vitrina nacional. Se habían perdido 3 finales (1981 vs Estados Unidos, 2006 vs Rusia y 2008 ante España). En aquellas últimas 2 ediciones el líder del equipo era Nalbandian, y también participaron José Acasuso, Juan Ignacio Chela, entre otros. En tanto, Del Potro fue parte del plantel de 2008.

Por otro lado, Gabriela Sabatini es la representante del tenis femenino, con 27 títulos de la WTA, 1 Grand Slam (US Open), y su mejor ranking fue en 1989 cuando se posicionó tercera. A su vez, llegó a la final de Wimbledon 1990, y alcanzó la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988. Si bien es contrafáctico, es probable que si no se hubiera retirado tan joven hubiese ostentado más títulos.

Hoy en día, y debido a su extensa inactividad, Del Potro ocupa el puesto 748 del ranking. Su último partido oficial fue hace 27 meses, en el torneo Queen´’s de Londres. Desde entonces fue intervenido en su rodilla derecha y se ocupó de rehabilitarla con la ilusión de volver a competir en los Juegos Olímpicos de Tokio, pero 1 mes antes del comienzo anunció que no llegaría en condiciones. Su meta es reincorporarse en 2022 y para eso sigue trabajando. Entretanto, el debate sobre quién es el mejor argentino seguirá abierto.

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Fútbol Femenino: la igualdad como bandera y el profesionalismo como objetivo

El Fútbol Femenino en Argentina está dando sus primeros pasos en el ámbito profesional, lo que significa un gran avance igualitario que todavía no alcanza para poner en tiempo y espacio el avance feminista en el país. Conocé 3 historias que resumen la fortaleza de una lucha que no decae y busca generar conciencia e igualdad.

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Hace algunos años, que una nena juegue al fútbol estaba mal visto. Quedaba la impresión que los deportes se sectorizaban por sexos y no por capacidad o gusto. Sin embargo, eso cambió en Argentina y que las mujeres jueguen al fútbol se volvió una habitualidad.

De hecho, hace algunos años que el fútbol se semi profesionalizó el fútbol mediante un mínimo de 8 contratos y los clubes reciben un mínimo apoyo de AFA. Si bien no alcanza para cubrir las necesidades básicas de planteles y jugadoras, es un paso adelante que fue festejado como síntoma de desarrollo e igualdad.

3 historias, 3 realidades, la misma lucha

Sasha Gigliani es dueña de una sonrisa muy contagiosa. Su buen humor contagia a quienes estén a su lado. Nació en Saladillo y viene de una familia futbolera, por lo que jugar al fútbol es natural para ella. Llegó a Vélez y ahora juega en Estudiantes, que además la contrató como presentadora en los partidos del primer equipo Masculino. Dueña de una belleza profunda, es Miss Latinoamérica y utiliza su título para luchar por la profesionalización del fútbol femenino.

A Juana Bilos le costó ser profesional. De chica jugaba entre varones y en algunos lugares no la dejaban jugar “por simple hecho de ser mujer”. Tantas veces le dijeron que no, que esa discriminación alimentó su deseo y sus ganas de no bajar los brazos. Llegó y sufrió una grave lesión. Ahí si pensó en largar, pero su obsesión por jugar a la pelota fue más fuerte y siguió adelante. Hoy es una de las líderes del plantel de Gimnasia, tocó Selección y sueña con jugar en Europa.

Mara Gómez hizo historia. Después de años de lucha, discriminación y depresión, logró transformarse en la primera jugadora trans en ser profesional en el fútbol argentino. Jugó en Villa San Carlos y ahora juega para Estudiantes. Más allá de eso, su objetivo que más chicas trans puedan tener las mismas oportunidades que ella tuvo para poder cumplir sus sueños.  

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Djokovic: el récord que no pudo ser

La derrota del serbio en la final del US Open le impidió alcanzar un récord que muy pocos tenistas ostentan: ganar los 4 Grand Slam en 1 mismo año.

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Los grandes también pierden. Aunque daba la sensación de que Novak Djokovic se iba a consagrar en el Abierto de los Estados Unidos, logrando de ese modo coronarse en los 4 Grand Slam del 2021, el ruso Daniil Medvedev le postergó esa meta tan anhelada como inviable para la inmensa mayoría de los tenistas. De hecho, ni Federer ni Nadal lograron ese objetivo. Los 3 continúan liderando las vitrinas de Grand Slam con 20 títulos cada uno, y diversos tenistas (entre ellos Medvedev) opinan que Nole es el mejor de la historia.

El serbio lidera el ranking ATP. A sus 34 años, logró imponerse este año en el Abierto de Australia, en Wimbledon y en Roland Garrós, dejando en el camino ni más ni menos que a Nadal (el más ganador de ese torneo y el rey del polvo de ladrillo) en semifinales. Las lesiones y las edades del español y de Federer (35 y 40 años respectivamente) fueron clarificando el camino de Novak en busca de, en primer término, alcanzarlos, y naturalmente, superarlos en cantidad de campeonatos. La primera premisa la obtuvo en Francia al vencer al grigo Tsisipás en la final. La segunda sigue pendiente, aunque la tendencia indica que en el corto plazo debería conseguirla.

Es el US Open el Grand Slam que más le cuesta, pues de 9 finales perdió 6. En tanto, entre Australia, París y Wimbledon disputó 22 definiciones y cayó en apenas 5. Rod Laver fue el último tenista masculino en conseguir el Grand Slam anual (ganar los 4 en un mismo año), en 1969. Ya lo había obtenido en 1962. Entre las mujeres, la última fue Steffi Graf, en 1988, año en el que asimismo ostentó el oro olímpico, firmando el ¨Golden Slam¨, otro de los objetivos que Nole no alcanzó tras quedar eliminado en Tokio en semifinales ante Zverev (perdió, incluso, por el bronce frente al español Carreño Busta).

Medveded, Tsisipás y Zverev se presentan como los jugadores que dominarán el tenis masculino durante la década. Berretini y Rublev son nombres que se aproximan. Y da la sensación de que Djokovic es el único de los veteranos que logra mantener la intensidad física para competir contra rivales de 10 o más años menos. El nivel tenístico, la preparación física y la fortaleza mental son características que lo mantienen en la cima mundial. Pero no existen los invencibles. De esa forma, el ruso alcanzó su primer Grand Slam, igualando a tenistas como Dominic Thiem y Juan Martín Del Potro, entre otros.

Los grandes deportistas deben convivir con la victoria y la derrota. La mayoría de ellos juegan usualmente finales, y las probabilidades de perder existen. El serbio suele demostrar su descontento cuando no se impone, pero que la derrota no tape su grandeza y su leyenda. A sus 34 años y con algunos Grand Slam por delante en vigencia, todos los caminos conducen a consolidarse como el tenista más ganador de todos los tiempos, por encima de sus 2 máximos competidores. La historia se sigue escribiendo.

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