Cultura

Revolucionarios 2.0: ¿dónde quedó el legado de “El Che”?

Se cumple un nuevo aniversario del nacimiento de Ernesto “El Che” Guevara, una polémica figura que despertó amores y odios a lo largo de la historia. Su rostro se refleja en tatuajes, banderas y remeras, pero ¿es posible mantener vivos sus ideales en el mundo en que vivimos?

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El 14 de junio de 1929 nació una persona cuyo paso por este mundo lejos estuvo de quedar desapercibido. Ernesto Guevara Lynch, con el correr de los años se transformó en “El Che”, un eterno curioso, defensor de la libertad latinoamericana y cultor de la llamada “Patria Grande”, que no era más que la mancomunión y libertad de los pueblos de Centroamérica y Sudamérica.

Su figura aún se mantiene vigente en Cuba, aunque el enamoramiento platónico de la Revolución es un proceso asociado al pasado que va tomando ribetes históricos, más que una evolución plasmada en la actualidad. Si bien Cuba respeta su figura, la apertura que ha tenido el país tras la muerte de Fidel Castro es significativa; y si bien el Régimen continúa, ni por asomo tiene la rigurosidad de años atrás.  

Sucede que en las épocas en las que vivimos, la ideología de El Che puede admirarse, pero resulta muy difícil (por no decir imposible) llevar a cabo. La fantasía de andar a los tiros derrocando gobiernos o liberando pueblos -depende en qué posición histórica nos basemos- parece haber quedado para otras épocas y allí es donde los revolucionarios 2.0 entran en escena.

Figuras como las de Donald Trump, Diego Maradona, Julián Assagne o hasta la propia Angela Merkel son o fueron revolucionarios a su forma, con sus ideas y estilos. No sólo por sus pensamientos y objetivos, sino también por sus formas para plasmarlas en acciones. Las opiniones acerca de qué hizo cada uno queda a criterio de cada lector, en cuanto a ideologías políticas, simpatía o rechazo…

Lo que si queda claro es que los Revolucionarios 2.0 mantienen vivo un espíritu difícil de sostener en la sociedad que habitamos. El individualismo, la falta de igualdad social, el yo por delante del nosotros y el control cada vez más corporativo de la humanidad hacen pensar que una revolución hoy solo sería posible bajo pautas que parecen imposibles de lograr en un corto o mediano plazo.

 

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Cultura

China y Cuba ¿El comunismo en crisis?

El comunismo fue protagonista en los medios en el mes de julio: las manifestaciones en Cuba coincidieron con los 100 años del Partido Comunista de China ¿Podría pensarse que éstos regímenes están en crisis? Las demandas sociales por mayor apertura invitan a reflexionar sobre su verdadera naturaleza.

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A principios de mes, la República Popular de China celebró el centenario del Partido Comunista de China (PCCh), que gobierna el país desde hace ya 72 años. El liderazgo comunista del país comenzó con la victoria del PCCh, conducido en ese entonces por Mao Tse Tung, frente al Kuomintang (Partido Nacionalista Chino) en la guerra civil, que se extendió de 1927 a 1949. El bando perdedor se refugió en Taiwán, la República de China.

Por su parte, el comunismo en Cuba perdura desde 1959, tras el éxito de la revolución cubana de Fidel Castro. Ya con 62 años en el poder, el régimen atraviesa hoy una de sus peores crisis. Manifestaciones masivas repudian el autoritarismo del gobierno y piden mayores libertades.

Estos eventos del comunismo nos llevaron a preguntarnos si ambos regímenes están en crisis. En este sentido, reflexionamos cómo logran perdurar en el tiempo a pesar de su carácter autoritario, y si son actualmente un verdadero comunismo, o si, para persistir, debieron abandonar postulados esenciales de la ideología.

China

 Un factor clave al evaluar el carácter comunista de los regímenes es la economía. En el caso de China, es ésta el principal factor que lleva a señalar al país como uno que no es realmente comunista. Mientras que la teoría del comunismo defiende el control absoluto del Estado por sobre la economía, en la República Popular China prima una economía de mercado.

La República Popular de China es hoy muy distinta a la de hace algunos años atrás. Sus principales cambios se produjeron desde 1979, con la creación de las “Zonas Económicas Especiales”, donde se permitían las prácticas capitalistas. Este modelo expandió en el país a la economía capitalista de mercado. En los ’90, se habilitó además el mercado financiero, y en 2001, China ingresó a la Organización Mundial de Comercio (OMC).

Sin embargo, la libertad económica en China no estuvo acompañada de una libertad política. Las prácticas capitalistas desataron una distinción entre clases sociales, punto incompatible con un régimen comunista.

Se erigieron, en consecuencia, demandas sociales por una mayor apertura política. En 1989 ocurrió la “Masacre de Tiananmen”, donde el gobierno reprimió a los manifestantes con el ejército, dejando en claro que no cedería el poder.

En lo político, los comunismos se caracterizan por ser regímenes autoritarios de partido único. El gobierno del PCCh no permite la libertad de prensa ni la oposición política, controlando las redes sociales, medios de comunicación y rivales políticos. Si bien otorgó ciertas concesiones, como una Constitución y partidos comunistas independientes, el PCCh dirige el país.

La República Popular de China es hoy muy distinta a la China comunista del siglo pasado. Convive un sistema político comunista, con una economía de mercado y una sociedad con diferencias de clase. Para mantener el régimen, la represión es una herramienta clave, y sectores que deben incorporarse al comunismo sufren esta represión, como Hong Kong.

Cuba

El 11 de julio tuvo lugar en Cuba un estallido social inédito. Miles de ciudadanos salieron a las calles al grito de “Libertad” y “Patria y vida”, reclamando al régimen castrista mejores condiciones de vida y mayores libertades. Los manifestantes fueron reprimidos por el gobierno de Miguel Díaz-Canel.

 El gobierno comunista de Cuba mantiene un control absoluto, donde no se permite la libertad de prensa ni la actividad política disidente. La sociedad comenzó a sortear las restricciones y acceder a redes sociales, rompiéndose el monopolio informativo del gobierno.

Las manifestaciones se replicaron en distintas ciudades del país, y el gobierno respondió con represión y un apagón tecnológico y telefónico. La crisis económica, que empeoró con el Covid, junto al acceso a internet, fueron los principales disparadores del estallido.

En suma, el fin del mandato de los hermanos Castro parece envalentonar a la sociedad hacia una mayor resistencia al régimen. El gobierno de Díaz-Cane no cuenta con la misma legitimidad política y moral ante sus ciudadanos.

Cuba continúa, desde que inició la revolución en 1959, con un régimen comunista. Tuvo que adoptar ciertas reformas, como la apertura del internet mediante la telefonía móvil 3G en 2019. No obstante, el comunismo se mantiene, aunque el sector estatal no logra ser eficiente. Nunca logró recuperar el auge que tuvo con el apoyo de la Unión Soviética y, desde la disolución de esta última, la crisis económica no logra resolverse.

Reformas de apertura política y económica parecen urgentes para que el régimen pueda persistir. Si bien los oficialistas culpan únicamente al embargo de Estados Unidos, el generalizado acceso a la información produce en la sociedad un deseo por mayores libertades. Las opciones del gobierno son reforzarse en el poder mediante la represión e imposición, o responder a las demandas y recuperar legitimidad.

La crisis de los comunismos

Ambos regímenes dejan en evidencia un postulado básico que no lograron resolver, y que es el principal punto a combatir para el comunismo: la desigualdad social. Las diferencias de clases persisten en China y en Cuba. En suma, las demandas sociales por mayores aperturas amenazan a los gobiernos, y éstos deciden recurrir a la represión como medida paliativa. El comunismo estricto no podrá mantenerse en una sociedad globalizada y, en ambos casos, serán necesarias mayores aperturas y concesiones.

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