Actualidad

Bolsonaro, cada vez más solo, busca mantener su gobierno en pie

El presidente brasileño cambió seis ministros en un día. Sin su fiel Canciller, y con las relaciones con los militares resquebrajada, busca salvar su gobierno. La pandemia sin control por su constante negacionismo, en el centro de la escena.

Publicado

el

Si bien los distintos medios de comunicación se contradicen al momento de aclarar si algunas fueron “renuncias” o si la decisión fue tomada por Jair Bolsonaro, lo cierto es que el pasado lunes 29 de marzo seis de los 23 ministros del gobierno fueron relevados, bajo la presión de los “aliados políticos del centro”, un grupo político de ideologías diversas y poco claras que tuvieron un rol clave en el Impeachment contra Dilma Roussef.

En Cancillería, suplantó a su fiel Ernesto Aráujo por Carlos Alberto Franco, más moderado y negociador que Araújo, fiel representante del estilo bolsonarista, a quien se lo acusa de obstaculizar el acceso a las vacunas contra el Covid-19, criticando a socios claves como Estados Unidos y China. Sobre la segunda cuestionó la eficacia de sus vacunas e hizo alusión a que allí surgió el virus, lo que ofendió a Pekín. En lo relativo a Washington –al igual que Bolsonaro- había apoyado la reelección de Trump y puso en tela de juicio la legitimidad de la elección de Joe Biden.


En el Ministerio de la Presidencia colocó a Luiz Eduardo Ramos, un militar de sus filas. Lo alarmante fue la decisión acerca del nuevo ministro de Justicia Ánderson Gustavo Torres, quien es un comisario de policía cercano y apreciado por el presidente, con quien coincide en la “necesidad” de flexibilizar la venta de arma a civiles para la “autodefensa” contra la delincuencia.

Para muchos fue una sorpresa la sustitución del ministro de defensa Fernando Azevedo e Silva, sucedido por el hasta entonces ministro de la Presidencia, el general Walter Braga Netto. Además, un día después de la “sustitución” del ministro de defensa, la cúpula militar decidió renunciar en bloque, por primera vez en la historia, por los “desacuerdos” con el presidente. Lo anterior, se señaló como un acto de protesta por la dimisión sumaria de Azevedo.

Bolsonaro parece no comprender que los militares, que tanto lo han apoyado no son incondicionales y responden a las elites económicas más que a su gobierno. Tienen agenda e intereses propios, y no quieren verse manchados –o más ensuciados aún- por el torpe accionar bolsonarista. De hecho, el mandamás había intentado hacer dimitir a Edson Pujol como comandante del ejército, pero no lo había logrado por falta de apoyo de Azevedo.

Pujol había sido crítico en la postura del presidente respecto a la pandemia, lo cual se evidenció cuando Bolsonaro intentó saludarlo con el clásico apretón de manos en un acto público y el general le dio el codo (en prevención al Covid-19). Además, sobre los militares en ministerios, había afirmado que el rol de los militares no es inmiscuirse en la política, y menos que la política entre en los cuarteles. En sintonía con esos dichos, miembros de la Corte Suprema de Justicia declararon que Bolsonaro quiere “politizar” las fuerzas armadas.

Sin embargo, los especialistas como Juliano Cortinhas, de la Universidad de Brasilia, afirman que la “baja” de los tres mandos militares no alterará el apoyo y la participación de los militares en la gestión del presidente. Cabe destacar que hay 6000 militares en los cuadros gubernamentales que como expresa Cortinhas no dejarán “sus cargos, sus apartamentos ni los salarios que reciben”.

Lo cierto es que las fuerzas armadas tienen sentimientos contradictorios para con la gestión bolsonarista, y eso hace también que la cohesión interna de las Fuerzas Armadas tambalee. La última reunión entre la cúpula y los ministros de defensa entrante y saliente, fue muy tensa. Pero los militares, pese a su oposición anunciaron su compromiso con la democracia, y que no están de acuerdo con “ninguna aventura golpista”.

Bolsonaro no atraviesa buenas semanas ya que su imagen viene cayendo a pique. Más de 312.000 muertes, miles de nuevos contagios, colapso de centros de salud, y el dedo señalador desde todo el globo –y en especial Latinoamérica- hacia un presidente que lejos de colaborar para erradicar el virus contribuye a perpetuarlo, hacen al distanciamiento de un sector de los militares, y de sus aliados: los mercados y el empresariado. También de quienes lo habían apoyado en el Congreso.

Todo lo anterior ocurre en días que son muy caros para los sentimientos de la ultraderecha brasileña, con la que se identifica Bolsonaro como ex militar. Y es que, el 31 de marzo de 1964 se dio el golpe de Estado que duró 21 años y Bolsonaro defiende como “modelo”.

La situación es tan abrumadora que un grupo de senadores sentenció: “Nuestra política externa es desastrosa y ayudó a convertir a Brasil en un paria mundial y una amenaza global” por el descontrol al que llegó la pandemia. “Su actuación compromete hasta la obtención de vacunas destinadas a salvar la vida de millones de brasileños”.

Al estar quedando sólo ¿Bolsonaro intenta moderarse?

Comentar

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Actualidad

Cuál es la ciudad que levantó el toque de queda por las vacunas y es “Free Fest”

El plan de vacunación en EEUU es uno de los más eficaces del mundo. si bien los contagios y muertes representaron una catástrofe social, su recuperación es tan dinámica que asombra al mundo entero. Miami levanta todas sus restricciones y las fiestas vuelven a ser un sello de la ciudad.

Publicado

el

Estados Unidos ha demostrado, una vez más, por qué es la gran potencia mundial. Después de la enorme cantidad de muertos y contagiados por la pandemia de Covid-19, el plan de vacunación hizo que millones de personas ya hayan recibido sus vacunas y la vida vuelva a un ritmo sumamente normal, casi como antes de la pandemia.

A partir del próximo 12 de abril ya no habrá más toque de queda a la medianoche en el condado de Miami-Dade. Hasta ahora, el condado había impuesto (sobre el total de su región que incluye 34 municipalidades, incluida la ciudad de Miami) un toque de queda entre las 12 de la noche y las 6 de la mañana, en el que se permitía el tránsito de personas, pero ningún local comercial -a excepción de los esenciales, como farmacias o centros médicos- podía permanecer abierto


Las nuevas recomendaciones indican la necesidad de usar máscaras tapa bocas, mantener la distancia social, usar alcohol en gel o lavarse frecuentemente las manos y aislarse si se presenta algún síntoma de COVID. Pero todas son recomendaciones, y no normas obligatorias que conlleven multas si no se cumplen.

El nivel de contagio de COVID 19 en Miami-Dade es del 6,4 por ciento, según la última medición publicada el fin de semana. De todas maneras, el jefe médico del condado, el Dr. Peter Paige, anunció que no sería raro ver un incremento en el porcentaje, tras las vacaciones de primavera que fueron especialmente convulsionadas en Miami Beach. El aumento, se espera, se de en la población de entre 18 y 24 años, que ha sido la que más contagios ha presentado en las últimas semanas.

Al menos 355 mil residentes de Miami-Dade han recibido una de las dosis de la vacuna contra el COVID 19 en el condado, y 458 mil ya tienen una inmunización completa.

Seguir leyendo

Actualidad

¿Quién puede pensar en las elecciones con este rebrote?

Básicamente, los políticos… Mientras el país se debate acerca de como frenar la segunda ola priorizando la economía, las PASO son tema de discusión en la clase política, que demuestran, una vez más, estar alejados de la realidad que viven las personas de a pie.

Publicado

el

Con más de 13.000 casos de covid-19 diarios, una economía fundida y una grave crisis de representatividad y creencia popular, los políticos del país vuelven a estar en el centro de a escena por la falta de empatía con los problemas populares.

Mientras el Covid amenaza con llevarse lo poco que queda en pie, oficialismo y oposición debaten acerca de la conveniencia de desarrollar las PASO el próximo 8 de agosto.


La compulsa

El oficialismo, a través del presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, propuso postergar o suspender las elecciones por la situación epidemiológica del país. La oposición, por su parte, considera el pedido una maniobra para evitar ir a las urnas por la baja aceptación que tiene el gobierno.

La propuesta de Massa incluye, además, la propuesta de que las PASO y las elecciones generales sean el mismo día, para ahorrar dinero y cumplir con el mandato electoral. Dicha propuesta fue descartada de plano, inclusive, hasta por sus propios compañeros de bloque.

El oficialismo

Si bien saben que la situación social-económica-sanitaria no es sencilla, creen que las PASO no se pueden aplazar, aunque si suspender, al menos, un mes. Es que las elecciones servirían, en caso de ganarlas, para legitimar el proceso político encabezado por Alberto Fernández, a quien le llueven las críticas desde hace al menos 9 meses.

Además, la medición de máximo Kirchner resulta fundamental buscando un posicionamiento en el corto plazo dentro del ámbito provincial y nacional. En tal sentido, no son pocos los políticos que creen que las PASO, más que una interna, es un termómetro social de lo que sucede en el país.

La oposición

No es claro el liderazgo opositor en el país, aunque en esta situación particular las ideas son concluyentes para exponer que quieren que las PASO se desarrollen tal cual lo previsto. Apenas Elisa Carrió, algo desgastada en el bloque opositor, no ve con mal ojos la suspensión. En cambio, los legisladores y líderes políticos consideran que la medida obedece a la “falta de un plan sanitario y de vacunación”

Una vez más la grieta política hizo que los ciudadanos sean víctimas de los intereses de quienes marcan el pulso electoral del país, ya que la gente de a pie no piensa en las elecciones, sino en cómo escapar de la pandemia de Covid-19 y en cómo llegar a fin de mes.

Seguir leyendo

Actualidad

Amado y odiado: Rafael Correa cumple 59 años

El ex presidente ecuatoriano marcó una época en Latinoamérica y representa una ideología que buscar volver al poder en toda la región.

Publicado

el

El 2021 nos encuentra reflexionando. Tras el fracaso del modelo neoliberal que maduró en los 80 y llegó a su clímax en los 90, se forjó una generación de líderes que vinieron a preocuparse por los sectores relegados durante décadas.

Bajo la bandera de la igualdad de oportunidades se aventuraron a cambiar la mentalidad de un pueblo latino sumiso, que parecía aceptar el statu quo. Con virtudes y errores, que incomodaron a las clases más pudientes -las cuales perpetuaban su situación apoyadas por los medios masivos de comunicación, las iglesias, entre otras instituciones de dominación- lograron mejoras de envergadura en el acceso a la educación, la salud, la tecnología y del consumo masivo.  


En ese contexto surgió con fuerza la figura de Rafael Correa. Nacido en Guayaquil, en 1963, en el seno de una familia de clase media- baja, debió salir a trabajar a corta edad para mantener el hogar debido a que, en 1967, su padre, desempleado, fue detenido por la DEA, cuando era utilizado como mula para traficar estupefacientes a los Estados Unidos.

Ese episodio fue utilizado por la oposición para intentar ensuciar su figura en reiteradas ocasiones, aunque con poco éxito, pues, Correa es un ejemplo puro de la meritocracia que sus enemigos tanto se empeñan en remarcar. Lejos de rendirse, la madre de Correa comenzó a elaborar viandas que el expresidente repartía al salir del colegio en el cual era becado por su notable desempeño.

En 1977, su vida tuvo otro gran golpe: su hermana, de tan sólo 11 años falleció ahogada, mientras su madre trabajaba en un supermercado. El estudio fue su vía de escape: volvió a ser becado por la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, graduándose en economía en 1987. Tras ello se internó como voluntario en Zumbahua, un poblado rural extremadamente pobre. Allí aprendió lenguas quechuas, alfabetizó a los campesinos indígenas, y los asesoró para que formasen pequeñas empresas.

Se le otorgó una beca para realizar una Maestría en Economía en Bélgica, y fue alumno de intercambio en Estados Unidos, donde se doctoró con una tesis cuyo eje es que las reformas estructurales aplicadas desde los 80´ en América Latina no fomentaron el crecimiento, y que la liberalización de los mercados laborales fue perjudicial para la productividad de los países de la zona.

Formó parte del Banco Interamericano de Desarrollo y fue Ministro de Economía y Finanzas del entonces presidente Alfredo Palacio. Durante su gestión se opuso a la firma de un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y buscó re direccionar el dinero obtenido por la venta de petróleo a salud y educación, en lugar de dirigirlo exclusivamente a saldar la deuda externa, como pedía el FMI, por lo que fue apartado.

En 2006, fundó el movimiento “Alianza País” que impulsaba una nueva Constitución Nacional, y constituyó un hecho sin precedentes en la historia nacional: un académico de renombre, en quien la población indígena depositaba sus esperanzas, y que les hablaba en su idioma, habría sido antes impensado.

En 2007 asumió la presidencia de Ecuador bajo el lema de “revolución ciudadana” que representaba un cambio radical, profundo e inmediato en el sistema político, económico y social imperante. Fue reelegido dos veces, y cumplió sus mandatos hasta 2017. El “socialismo del Siglo XXI” encontró sus límites en la lógica económica extractivista ecuatoriana, cuyos precios fluctúan constantemente, y por las propias falencias de los mecanismos de integración regional.

La inversión pública en infraestructura, carreteras, seguridad y desarrollo social fue notable. Aumentó el control del Estado en la economía, y tuvo en su contra a los mayores medios de comunicación del país. Aprobó el matrimonio igualitario, no renovó a Estados Unidos los derechos para establecer una base militar y opuso su visión “desde el sur” a Washington acerca del narcotráfico. Disminuyó los homicidios y la mortalidad infantil. También la pobreza y desigualdad.

Demostró públicamente su apoyo a Julian Assange y fue bloqueado por Facebook por sacar a la luz datos sobre una cuenta secreta del hermano del entonces primer mandatario de Ecuador Lenin Moreno. En 2020, fue sentenciado a 8 años en prisión, pérdida de derechos políticos e inhabilitación vitalicia para postularse a una nueva elección por supuestos sobornos de empresarios nacionales y extranjeros en obras públicas. Según el criterio de la Corte Nacional de Justicia de Ecuador, Correa habría “institucionalizado, dirigido y diseñado” tal estructura de corrupción. En 2021 buscó postularse a la vicepresidencia con Andrés Arauz, lo cual le fue negado por el Consejo Nacional Electoral “por no poder realizar el trámite de manera presencial”.

Serán la historia y la memoria colectiva quienes juzgarán a los grandes líderes de la era progresista.

Seguir leyendo

Tendencia