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Joachim Low, el representante de la eficiencia alemana

El técnico de la selección germana anunció que dejará su cargo tras 15 años, un lapso que evidencia la eficaz organización de los alemanes en el deporte.

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Joachim Low, DT campeón del mundo en aquella rememorada final de Brasil 2014 ante Argentina, dejará su puesto luego de la Eurocopa de este año, y su salida engendrará un vacío arduo de sustituir, ya que se mantuvo en el cargo desde 2006, en un período exitoso tanto desde los resultados como en el aspecto organizativo y estructural. Los alemanes, desde su inflexibilidad y orden, han establecido un sistema tan riguroso como eficiente, cuyos resultados están a la vista, tanto a nivel selección como en la misma Bundesliga (liga alemana).

Low asumió como ayudante de campo de Jürgen Klinsmann en 2004. Ambos habían estudiado juntos en la Academia de entrenadores Hennes Weisweiler. Por entonces, decidieron modificar la estructura y la mentalidad del juego alemán, estableciendo de forma gradual un enfoque más dinámico que se distanciaba del usual estilo rocoso que caracterizó por muchos años a la Mannschaft.


“Estoy orgulloso, porque para mí es algo muy especial y un honor estar involucrado en mi país. Y porque he trabajado con los mejores futbolistas del país durante casi 17 años y los apoyé en su desarrollo. Tengo grandes triunfos asociados con ellos y derrotas dolorosas, pero sobre todo muchos momentos maravillosos y mágicos, no solo ganar la Copa del Mundo de 2014 en Brasil . Estoy y seguiré estando agradecido con la DFB, que siempre me ha brindado a mí y al equipo un entorno de trabajo ideal», sostuvo el entrenador a modo de síntesis de lo que fue su extenso ciclo en el seleccionado.

Tras caer en la semifinal del Mundial que precisamente se disputó en Alemania, dejó su cargo de ayudante para asumir como técnico. Desde entonces no hizo más que reforzar los conceptos y perfeccionar los métodos que ya se venían trabajando junto a Klinsmann y que habían comenzado a principios de siglo por medio de la Federación alemana, que involucraban a los juveniles con la misma valoración que los profesionales, a través de una línea de trabajo ejemplar y estructurada en todos los aspectos.

Uno de los puntos cruciales fue cuando la cúpula determinó comprometer a los 36 equipos de la federación (de primera y segunda división) a invertir en las inferiores con academias de formación de futbolistas, con métodos que hicieran hincapie en la técnica individual y en la táctica colectiva, además de otros conceptos futbolísticos y que hacen referencia al profesionalismo y a la conducta del jugador. Los resultados se pusieron de manifiesto con rapidez, ya que el seleccionado mayor comenzó a nutrirse de jóvenes talentosos, disciplinados y con una envidiable mentalidad ganadora.

Como suele suceder, los resultados surgen luego de procesos que requieren de constancia y fortaleza. Los alemanes, de la mano de Joachim, cayeron en la final de la Eurocopa 2008 ante España, que por entonces contaba con un equipo sensasional. En en Mundial 2010 volvieron a ser víctimas de los españoles, en esta ocasión en semifinales. En la Euro 2012 quedaron eliminados en semis ante Italia, y en la Copa del Mundo 2014 llegó el tan ansiado trofeo. Lo sufrió la Argentina, de igual modo que en las anteriores 2 ediciones (ambas en cuartos de final). Lo padeció Brasil en el legendario 7 a 1 en semifinales.

El título en Brasil no fue la única consagración, ya que en 2017 se adjudicaron la Copa Confederaciones al vencer a Chile, que venía de conseguir la Copa América 2 veces consecutivas. Fue, indudablemente, el Mundial 2018 el capítulo olvidable de la era Low, ya que nisiquiera lograron acceder a los octavos de final, a pesar de contar con una plantilla de jerarquía y de llegar a Rusia como el último campeón y candidato al bicampeonato.

Si establecemos paralelismos con Argentina, durante el lapso en que el DT alemán estuvo a cargo de su seleccionado, en el nuestro pasaron 8 entrenadores, con diferentes estilos y sin el tiempo necesario para plasmar un proyecto serio y a largo plazo. No obstante, el talento argentino y la competitividad pusieron a la selección nacional a competir de igual a igual ante un equipo que era el resultado de un trabajo minucioso y eficiente, con métodos largoplazistas y bajo una rigurosidad inflexible.

De tal modo es el camino de Low como DT. Desde 1994 hasta 2004 dirigió equipos alemanes, austríacos y suizos. Fue durante ese proceso que se formó y se constituyó como entrenador, obteniendo la experiencia necesaria para calzarse el buzo de DT más trascendental en su país. Y vaya si logró estar a la altura…Será tiempo de que en Argentina se comiencen a imitar este tipo de procesos, aunque por la idiosincrasia y la desorganización suena prácticamente inviable.

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Mateo Klimowicz, la joya que Alemania le sopló a Argentina

El cordobés, hijo del exdelantero Diego Klimowicz, debutó en la selección Sub 21 de Alemania. Su caso se emparenta a la historia de variados futbolistas argentinos que se nacionalizaron para jugar en otros seleccionados.

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No es la primera ni la última vez que un futbolista argentino compite con la casaca de otra selección. Es más, la lista podría ser aún más extensa. Y Mateo Klimowicz, desde el 24 de marzo, la integra. Aquella jornada, el volante ofensivo del Stuttgart debutó en el seleccionado Sub 21 alemán, en la fase de grupos del Campeonato de Europa Sub-21 de la UEFA 2021, aunque el hecho no le impide, por el momento, vestir los colores de Argentina, tanto a nivel juvenil como en mayores.

Mateo nació en Córdoba y es hijo del exdelantero Diego «el granadero» Klimowicz, quien jugó en el fútbol argentino pero realizó buena parte de su carrera en el país germano (entre 2002 y 2010), época en la que su hijo fue criado en esas tierras donde aprendió, entre otras cosas, el idioma, herramienta que hoy le resulta crucial a la hora de la adaptación en su club y en la selección. En tanto, su etapa en Europa le permitió gestionar el pasaporte alemán.


Su debut fue en Instituto de Córdoba (al igual que el de su padre) en 2017, siendo vendido por 1 millón y medio de euros al VfB Stuttgart alemán en 2019. Si bien ya había participado de selecciones juveniles argentinas, su estadía en Alemania provocó que los germanos posaran sus ojos en busca de convocarlo a sus seleccionados, algo que ocurre habitualmente con futbolistas juveniles.

Es más, los españoles procuraron tentar a Messi, aunque desde Argentina se avivaron y aseguraron el debut de quien por entonces era una de las máximas promesas del fútbol mundial. En tanto, Gonzalo Higuaín pudo haber optado por Francia, país donde nació ya que por entonces su padre jugaba en el Stade Brest.

Un caso particular es el de Daniel Bilos, excampeón con Boca Juniors, quien rechazó la posibilidad de jugar un Mundial con Croacia debido a su ilusión de hacerlo con la Argentina. Había sido convocado con el fin de evitar que los croatas se lo llevaran a sus filas, aunque finalmente no lo llevaron a la Copa del Mundo.

Al respecto, el exvolante sostiene: «Opté por la posibilidad remota y me quedé sin ir al Mundial. Uno toma las decisiones con el diario del día y a veces las consecuencias son buenas y otras no tan buenas, pero la vida es una constante toma de decisiones».

Asimismo, ocurrieron hechos a la inversa. Mauro Camoranesi y David Trezeguet podrían haber jugado para el seleccionado nacional. Ambos fueron campeones del mundo defendiendo las camisetas de Italia y Francia respectivamente, pero Mauro nació en Tandil y David es de ascendencia argentina, ya que nació en tierras europeas mientras su padre finalizaba su carrera futbolística en el FC Rouen, pero emprendieron regreso cuando «el Rey David» apenas tenía 3 años.

Argentina se perdió de ostentar futbolistas de gran calidad. No obstante, otras naciones se quedaron con las ganas de disfrutar otros tantos cracks nacidos en nuestro país. Algunos lo consideran traición, pero lo cierto es que se trata de la oportunidad de representar a una selección (independientemente de cual sea) en competencias que todo futbolista anhela llegar. El caso de Mateo Klimowickz es el fiel reflejo de la puja entre elegir por sentido de pertenencia o por razones económicas, deportivas, etc.

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Grondona, ángel y demonio del fútbol argentino

Se cumplen 42 años de la asunción de Julio Humberto Grondona al frente de la AFA, donde encabezó su mandato durante 35 años consecutivos.

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Si hubo una figura resonante en la historia del fútbol local, esa es la de Julio Humberto Grondona. El expresidente de la Asociación del Fútbol Argentino siempre ha sido blanco de críticas y elogios, y a pesar de estar emparentado a situaciones un tanto polémicas y actos de corrupción, supo establecer una carrera dirigencial por encima de la media, alcanzando, nada más y nada menos, que la vicepresidencia de la FIFA, y siendo considerado por sus pares como un dirigente ejemplar y de un carácter superador.

El hombre que asumió el máximo cargo dirigencial del fútbol nacional, allá por 1979, era el fundador de un club que, por entonces, sonaba desconocido: Arsenal de Sarandí, institución que adquirió una dimensión incalculable desde su ascenso a primera división en 2002 y a partir de los títulos logrados en las temporadas posteriores, algunos bajo la lupa debido a los fallos arbitrales, no sin las suspicacias sobre la influencia grondonista en esas decisiones.


Fue presidente de Arsenal entre 1956 y 1976, y de Independiente (club del que era hincha) desde 1976 hasta 1979, época en la que los de Avellaneda dieron 3 vueltas olímpicas: la Copa Interamericana 1976, el Nacional de 1977 y el de 1978, ante Talleres y River Plate respectivamente. Fue un 6 de abril de 1979 cuando fue designado como máxima autoridad de la AFA, bajo el expreso apoyo de Carlos Alberto Lacoste, quien 2 años y medio después ocuparía la presidencia de la Nación durante 11 días de forma interina, en el marco de la última dictadura en la Argentina.

Los 35 años de Grondona en nuestro fútbol contaron con episodios de todos los colores. A nivel selección, los logros más cruciales fueron el Mundial de México 86 y los subcampeonatos en Italia 90 y en Brasil 2014, además de los títulos de Copa América en Chile 1991 y en Ecuador 1993, bajo la direccón técnica de Alfio «el coco» Basile, el sucesor del legendario Carlos Bilardo.

Una de las anécdotas que evidencian la influencia del mandamás en el seleccionado es la que relata Omar Borrás, entrenador de Uruguay en 1986, rival de Argentina en los octavos de final de aquella Copa del Mundo. Al respecto, el charrúa indicó: «En el 86 el Mundial lo ganó Grondona. Nos estudió y vio que nuestro fuerte eran los laterales. En el partido con Escocia era él el veedor y nos sacaron a los dos laterales. A Diogo lo amonestaron por sacar un lateral, la única vez en la historia».

A nivel clubes, el formato del torneo local fue variando en demasía durante las casi 4 décadas en las que lideró la AFA. Y diversas son las denuncias en su contra, relacionadas a lavado de dinero y administración fraudulenta. En ese orden, Eladio Rodríguez, exempleado de Torneos, declaró en 2017 que Grondona «cobraba siempre en efectivo sobornos por derechos de TV de los partidos amistosos de la Selección argentina, por los de eliminatorias para los Mundiales, por la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana».

Amén de las acusaciones, lo llamativo es que Arsenal de Sarandí, club que fundó y presidió durante 2 décadas (luego asumieron su hermano Héctor y su hijo Julio Ricardo, quien continúa en el cargo), dio 5 vueltas olímpicas entre 2007 y 2013, siendo un club con escasa masa societaria y una casi nula historia en la primera división. Cristian Campestrini, exarquero del Arse, llegó a sostener que Don Julio «era como el Padrino».

Respetado y admitado por colegas y allegados, detestado por otros tantos integrantes del mundo del fútbol, Julio Humberto Grondona ha sido una de las figuras más determinantes y controversiales de la historia del deporte nacional, y aunque despierte suspicacia y denuncias por doquier, es evidente que ha puesto de manifiesto ciertas virtudes a la hora de administrar y liderar, lo que lo llevó a establecerse durante tanto tiempo en el poder, un lugar en el que pocos logran perdurar.

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Kun Agüero, el argentino que enamoró a los ingleses

El delantero, quien dejará el Manchester City a fin de temporada, es considerado el máximo ídolo de su club, donde arribó hace 10 años.

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Mencionar a Sergio Agüero en ciertos sectores de Manchester es semejante a hablar de, por ejemplo, Juan Román Riquelme en La Boca, o de Marcelo Gallardo en los pasillos del Monumental. Es que el Kun se convirtió en uno de los máximos referentes de la historia de los «ciudadanos», cuyo auge futbolístico coincide con la etapa del argentino en la institución, donde radica desde mediados de 2011. Tal es así que a horas del anuncio de su salida, se confirmó que le harán una estatua en su honor.

El atacante del seleccionado argentino se destaca desde sus comienzos en el profesionalismo. Aquel atrevido adolescente que debutaba en Independiente hacía ilusionar a los hinchas (hizo 23 goles), aunque escaso fue el lapso que perduró en el equipo de Avellaneda (56 partidos). En 2006 fue vendido al Atlético de Madrid, donde jugó 5 temporadas, convirtiendo 101 tantos en 234 encuentros, obteniendo la UEFA Europa League y la Supercopa de Europa en 2010.


Sus goles y el notable rendimiento en Madrid engendraron que el poderoso Manchester City posara sus ojos en él. Por entonces, en 2011, cargaban una mochila de 43 años sin gritar campeón en la Premier League. Fue precisamente el Kun quien convirtiera el gol del título que cortó, en 2012 (44 años después), la sequía. Y lo hizo en la agonía del partido, generando un descontrol absoluto en la parcialidad celeste, dejando al United, el clásico rival, en segundo lugar.

Aquella extraordinaria tarde consagró al argentino como ídolo del club, a pesar de que se trataba de su primera temporada en tierras inglesas, donde volvió a ganar la Premier en 2014, 2018 y 2019, además de la Community Shield (2013, 2018 y 2019), la Copa de la Liga (2012, 2016, 2018 y 2019) y la FA Cup en 2019. En el debe continúa la Champions League, competencia que los ciudadanos nunca obtuvieron, aunque se encuentran en los cuartos de final de la actual edición, donde se toparán con el Borussia Dortmund.

Los títulos, el rendimiento y los goles decisivos no son la única carta de presentación del referente del City. En ese orden, se convirtió ni más ni menos que en el máximo goleador de la historia del club, con 257 goles en 384 encuentros, y en el máximo anotador extranjero de la Premier, superando en enero de 2020 al mismísimo Thierry Henry. Desde lo emotivo y lo numérico, nos referimos a un hombre cuyos logros lo enmarcan como el principal ídolo de la institución.

En forma paralela a su estadía en Argentina, España e Inglaterra, disputó 3 mundiales con el seleccionado nacional (Sudáfrica 2010, Brasil 2014 y Rusia 2018), y 4 copas América (Argentina 2011, Chile 2015, Estados Unidos 2016 y Brasil 2019). Es el tercer máximo goleador de la historia de la selección con 42 tantos en 97 partidos, solo detrás de Messi y Batistuta. En tanto, es tenido en cuenta por Lionel Scaloni de cara a la próxima Copa América, las Eliminatorias y el Mundial de Qatar, en caso de que su equipo se clasifique.

Aseverar dónde jugará desde la temporada entrante es aún apresurado. Lo solicitan desde Europa, Estados Unidos y hasta de Independiente, ya que Julio Falcioni, quien lo dirigió en sus inicios, admitió que lo llamará, y hasta los propios dirigentes sostuvieron que intentarán convencerlo. Con el pulgar bajo de Koeman en Barcelona, hay otras tantas puertas que se le abren debido a su exitosa trayectoria y a su irrefutable calidad y capacidad goleadora, la que lo llevó, y lo mantiene, en el primer nivel internacional.

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