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Franco Macri: el empresario que no quiso un hijo presidente

Se cumplen dos años de la muerte de Franco Macri, uno de los empresarios más controvertidos del país. Su hijo Mauricio fue presidente “para demostrarle que podía ser alguien”. Corrupción y devoción por las mujeres.

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Nación en Roma hace 90 años y edificó en Argentina una de las fortunas más importantes y sospechadas de la nación. Fue empresario, dandi, mujeriego, millonario y tuvo una influencia directa en la vida socioeconómica del país durante varias décadas. Franco Macri fue un hombre cuya vida no pasó desapercibida ni mucho menos.  

Su crecimiento exponencial como empresario se dio durante la Dictadura Militar mediante la comprar de empresas poco afines a los militares y la obra pública. Conocedor del mundo de los negocios, aprovechaba cuanta posibilidad se le presentaba y logró construir un imperio con varias empresas exitosas que se agrupaban bajo el grupo Marcri-Socma.


En la década del 80 la automotriz Sevel tuvo su momento de apogeo, cuando llegó a tener 100.000 empleados. En 1990, debido a sus buenas relaciones con el ex presidente Carlos Menem, accedió al manejo del Correo Argentino, licitación que duró 13 años. La llegada de Néstor Kirchner al gobierno le quitó la concesión y fue la semilla fundacional de un odio visceral del empresario hacia el ex presidente.

carlos menem, evangelina bomparola, mauricio y franco macri en el casamiento de la hermana de mauricio, en 1991. foto eduardo grossman

Estuvo casado dos veces y tuvo parejas mucho más jóvenes que él, como Evangelina Bomparola, Flavia Palmiero o Nuria Quintela. Tuvo 4 hijos y fue con Mauricio con quien más diferencias tuvo. La relación era distante, y Franco menospreciaba su capacidad, según contó el ex presidente.

Cuando llegó a la presidencia de la Nación, Macri deslizó que lo había hecho motivado por la falta de aceptación de su padre, para demostrarle que podía. Pocos después de su muerte, denunció que su padre fue uno de los tantos empresarios que entró en el circulo de corrupción que está inmerso en el país.

Franco Macri marcó una época dentro de la Argentina. Aunque sus negocios y su fama se extendieron por todo el mundo. sus apariciones veraniegas en Punta del Este aun son recordadas, casi tanto como sus fiestas, su fortuna y sus infinitos problemas familiares.

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Si hay pobreza, que no se note: los famosos que cobran por saludos

Argentina es un país donde todo vale con tal de juntar unos pesos. Decenas de famosos se sumaron a una aplicación en la que ofrecen sus saludos a cambio de un pago ¡en dólares! Enteráte de quiénes son y cuánto cotizan…

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Argentina, el país en el que no labura el que no quiere… en medio de la crisis económica que vive el país, cualquier artilugio es válido con tal de juntar unos pesos y así poder pasarlo lo mejor posible…

En eso andan algunas reconocidas personas de la farándula, el espectáculo y los deportes. Varios de ellos se juntaron a través de una plataforma en la que cobran por un saludo para fiestas, cumpleaños o eventos y cobran entre 20 y 50 dólares.


En medio de las diferentes grabaciones que fueron apareciendo en las redes sociales por parte de quienes participaron en estos tiempos, se observa a gente de los distintos ámbitos, como por ejemplo a Federico Freddy Villarreal, Walter Queijeiro, Tamara Bella, Rolando Schiavi, Sofía Clerici, Osvaldo Laport, Romina Malaspina, Greta Rodríguez y Enrique «Quique» Felman, entre otros.

Lo curioso no es que ofrezcan un servicio por algo que antes se hacia de gauchada o de favor, sino que varias personas accedan al servicio. La situación llamó poderosamente la atención en redes sociales y se transformó en uno de los temas de opinión en los programas de TV vinculados al espectáculo.

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30 años del MERCOSUR: entre el papel y la realidad, poco para celebrar

El bloque sudamericano cumple 30 años desde su creación, a partir de la firma del Tratado de Asunción el 26 de marzo de 1991, aunque el contexto actual no le amerite grandes celebraciones. Lo que empezó con altísimas expectativas parece hoy estancado y sin rumbo alentador.

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El MERCOSUR fue la estrella de los ‘90 en lo relativo a la integración regional y la consolidación de los gobiernos democráticos y del orden neoliberal, aunque dejó muy altas las expectativas y mucho a medio armar.

El 26 de marzo de 1991 nacía el Mercado Común del Sur o MERCOSUR, con la firma del Tratado de Asunción en Paraguay, entre Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay. Los vientos cambiaban instaurando un nuevo orden mundial. Con el fin de la guerra fría y la primacía del orden occidental, junto a la transición hacia la democracia en América Latina, el MERCOSUR fue el símbolo de la integración regional en Sudamérica y del triunfo del orden neoliberal.


Las hipótesis de conflicto que habían primado en la relación Argentina-Brasil se desactivaban y daban lugar a una mayor cooperación, que permitió culminar el acercamiento con el Tratado de Asunción, donde se sumarían sus vecinos Uruguay y Paraguay.

El MERCOSUR se creó pensado como un modelo de integración regional que permitiera integrarse al mundo a través del comercio, bajo el esquema del “nuevo regionalismo”. La integración no era proteccionista, sino que apuntaba hacia la liberalización comercial y la insertarse externa y su mayor objetivo, plasmado en el tratado fundacional, era la construcción de un mercado común.

Pensado originalmente con un esquema gradual de remoción de obstáculos internos al comercio, con una posterior armonización de políticas comunes en materia aduanera y comercial como principales temas, y culminando en última estadía en un mercado común, el tratado era muy ambicioso y era reflejo de los tiempos de distensión y de aquella sintonía política neoliberal de América del Sur.

No obstante, lo que se autodenomina como un mercado común, es más bien un proyecto cuya institucionalización nunca permitió una completa profundización y lo ató a las voluntades políticas de los gobiernos de turno y una agenda dependiente de los dos socios más grandes, Brasil y Argentina. 

Al día de hoy el aniversario del MERCOSUR no amerita grandes celebraciones. Si bien el bloque fomenta la producción manufacturera gracias al comercio intrarregional, el esquema nunca alcanzó ser completamente un mercado común. Es en cambio una unión aduanera imperfecta, puesto que el Arancel Externo Común siempre fue excluido de algunos sectores preferenciales que se mantuvieron protegidos. Además, nunca se lograron políticas macroeconómicas coordinadas y conjuntas de gran magnitud.

El problema fundamental fue, y continúa siendo, la falta de voluntad política de los gobiernos para ceder soberanía y conformar una entidad con potestades supranacionales. También hay desigualdad entre los países miembros, donde Brasil supera por lejos en PBI al resto de sus socios y los socios más pequeños dependen en mayor magnitud del mercado intrarregional, al contrario de Brasil, para quien el bloque es menos relevante como destino de sus exportaciones y origen de sus importaciones.  No obstante, el MERCOSUR también fue adaptándose y desplegando una agenda social y cultural que permitió avanzar en otros aspectos cuando el comercio estaba obstaculizado.

Su esquema institucional, donde las principales decisiones se toman por los presidentes de sus estados parte, y el fuerte presidencialismo que caracteriza a éstos, imponen una agenda marcada por los presidentes de turnos y explican que el bloque avance cuando hay sintonía ideológica entre los gobiernos, y se estanque cuando esta falta.

A través de estos 30 años del bloque se evidencia un desarrollo del bloque muy ligado a los gobiernos de turno y, principalmente, a las prioridades de Argentina y Brasil, los socios más grandes.

Por ejemplo, durante la sintonía política de los gobiernos progresistas de los Kirchner en Argentina y de Lula da Silva -y posteriormente Dilma Rousseff- en Brasil, la agenda del MERCOSUR tomó impulso en cuestiones sociales y culturales y se volvió más política que económica, creciendo también en número de socios, tras la incorporación de Venezuela como estado parte y los avances en la incorporación de Bolivia.

Posteriormente, durante los gobiernos neoliberales de Mauricio Macri en Argentina y Michel Temer en Brasil, seguido por Jair Bolsonaro, el MERCOSUR impulsó fuertemente su agenda externa y consolidó la firma del acuerdo con la Unión Europea, que venía negociándose desde los ’90 y nunca había logrado concretarse. El bloque fue percibido por ambos países, en su sintonía política, como una plataforma desde la cual insertarse al mundo y apuntar hacia las principales economías.

Hoy en día, la afinidad ideológica entre Bolsonaro y el actual gobierno de Argentina de Fernández es nula. Los proyectos opuestos se reflejan en el abandono de Argentina de las negociaciones externas del MERCOSUR, anunciada al poco de asumir Fernández, así como en la poca prioridad que le da Bolsonaro al bloque en su agenda presidencial y las presiones por una mayor flexibilización. Por su parte, Uruguay presiona desde hace años por una mayor flexibilidad del bloque y la posibilidad de negociar acuerdos comerciales de manera unilateral, potestad que el tratado fundacional anula, puesto que impone la negociación de acuerdos comerciales en conjunto de todos los estados parte.

Por todo esto el MERCOSUR no está para grandes celebraciones. El bloque nunca superó el esquema presidencialista y está fuertemente vinculado a las voluntades de los gobiernos de turno. Pensado originalmente como un mercado común, quedó siempre a medio camino. Es grande la distancia entre el proyecto plasmado en los papeles y las voluntades políticas que predominan en la práctica.

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11M: el día que España sucumbió ante el terrorismo

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La mañana del 11 de marzo de 2004 quedó grabada en la memoria de todos los españoles. 4 trenes de cercanía explotaron cerca de la estación de Atocha, el centro neurálgico de la industria ferroviaria española.

El atentado se produjo a 4 días de las elecciones generales de aquel año y fue adjudico por el grupo terrorista Al Qaeda, que tres años atrás atentó contra las Torres Gemelas, ubicadas en el corazón financiero de EEUU.  En total murieron 192 personas y hubo miles de heridos, quienes pudieron sobrevivir de milagro.


Entre las 07:36 y las 07:40 (CET) del 11 de marzo de 2004, en hora punta, se produjeron diez explosiones casi simultáneas en cuatro trenes de Madrid. Más tarde, y tras un intento de desactivación, la policía detonó de forma controlada dos artefactos que no habían estallado. Tras ello desactivaron un tercero que permitiría, debido a su contenido, iniciar las primeras pesquisas que conducirían a la identificación de los autores.

Los cuatro trenes atacados fueron:

  • Tren número 21431, de seis vagones. Salió a las 07:01 de la estación de Alcalá de Henares con destino a la estación de Alcobendas-San Sebastián de los Reyes.
  • Tren número 17305, de seis vagones. Salió a las 07:04 de la estación de Alcalá de Henares, con destino a la estación de Chamartín.
  • Tren número 21435, de seis vagones y doble altura. Salió a las 07:10 de la estación de Alcalá de Henares, procedente de Guadalajara, con destino a la estación de Alcobendas-San Sebastián de los Reyes.
  • Tren número 21713, de seis vagones. Salió a las 07:14 de la estación de Alcalá de Henares con destino a la estación de Príncipe Pío.

España tuvo a lo largo de su historia épocas sumamente violentas encabezadas por el franquismo y el grupo Separatista ETA, aunque nada se comparó con semejante atentado.  La brutalidad y espectacularidad de las imágenes hablan por si solas. España fue victima de la bestialidad más terrible, y eso es difícil de olvidar.  

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