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Enseñar en épocas de pandemia

Se festeja en Argentina el Día del Maestro en homenaje al fallecimiento de Domingo Faustino Sarmiento, el hombre que más luchó por la educación en el país. Su legado poco tiene que ver con la valoración que hay sobre los maestros.

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Cada 11 de septiembre se reivindica la educación en Argentina. Los festejos por el Día del Maestro se contraponen con la realidad diaria que viven los educadores y que se exhibieron un poco más en épocas de pandemia.  

Ser maestro en Argentina es casi una profesión de riesgo. Es lidiar con sueldos bajos, agotamiento mental y físico, exponerse a la conflictividad gremial y social, buscar doble turno para llegar a fin de mes…


Aun así, la profesión sigue entregando cada vez más maestros que se esmeran por desarrollar su tarea a pesar de los obstáculos que tiene la educación.   Mucho más en tiempos de pandemia, donde las clases a distancia hacen que los horarios se vean alterados y la atención de los estudiantes esté más dispersa que nunca.

Cuando Sarmiento comenzó con su plan de alfabetización jamás hubiera imaginado que enseñar en el país sería tan complejo. Los educadores son formadores de personas que el día de mañana serán los encargados de llevar al país a otra escala en el mundo entero. Por eso los maestros deben ser bien remunerados, reconocidos como tales y apoyados en sus políticas de enseñanza.

Acaso el sello distintivo de Argentina sigue siendo la universidad libre y gratuita, un logro que no se empaña a pesar de los embates de un sector que merodea su privatización y arancelamiento cuando la derecha se acerca al poder político.

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Estos no son los políticos que necesitamos

Un diputado pone una gigantografía en plena sesión. Otro besa los pechos de su mujer en cámara. Otra reclama por la presencia de una diputada que hace ¡9 meses! que terminó su período… La gran mayoría de la clase política argentina da pena y son un fiel reflejo de por qué el país está como está.

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Escena 1: el diputado del Juntos por el Cambio, Esteban Bullrich, deja una gigantografía mientras sus compañeros de recinto hablan en las sesiones telemáticas que tantas discusiones trajeron. Se oculta detrás de la gigantografía para hacer otros quehaceres mientras debía estar trabajando.

Escena 2: el diputado del Frente de Todos, Juan Ameri, recibe a su esposa en su casa. Ella se sienta en su falda en plena sesión y el comienza a besar sus pechos con asombrosa fogosidad frente a la cámara.


Escena 3: la extitular del INADI, María Rachid, cuestionó el tratamiento que tuvo el papelón del diputado Ameri a los gritos y en televisión. En el fragor de la discusión, reclamó la ausencia de Elisa Carrió en las sesiones, ¡quien hace 9 meses! que ya no es diputada.

Los tres ejemplos sirven solamente para graficar escenas diarias de la gran mayoría de la clase política argentina. Personas con poca formación, de poco velo intelectual, que banalizan su trabajo y solamente buscan beneficios propios sin recordar que la política debe utilizarse como una herramienta de ayuda al prójimo.

Acaso por eso el país está cada vez peor. Por una clase dirigencial que no hace más que buscar el beneficio personal sin que nada le importe y que, además, no tiene el mas mínimo decoro en guardar un mínimo de respeto hacia quienes los pusieron en ese lugar. La clase política da vergüenza ajena. Y propia también.    

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Mercado Libre: ¿puede detener las estafas?

El robo de una computadora de 140.000 pesos a un joven que la había comprado por Mercado Libre desnudó los problemas de seguridad con los que convive la empresa durante los repartos. ¿Es posible controlarlos o se les fue de las manos

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“Invertí todos mis ahorros para comprar una computadora que me salió 140.000 pesos para la facultad y me estafaron. Me mandaron una botella de licor”. El mensaje de un usuario de Twitter denunciando, con dolor, desazón y tristeza, que fue estafado por mercado libre no hace más que alimentar el debate acerca de la confianza que generan las compras virtuales en Argentina.

La pandemia hizo que las compras por internet se disparen en los últimos seis meses y también las estafas. El ejemplo de este joven es simplemente uno de los tantos estafados que compraron teléfonos, computadoras y cualquier tipo de electrodoméstico.


¿Puede Mercado Libre terminar con las estafas? La respuesta es incierta. La empresa garantiza la entrega, aunque nada dice en torno al contenido. La relación vendedor-comprador-entrega se transformó en un dolor de cabeza cuando el producto no llega y la responsabilidad es difusa.

Más allá de eso, la empresa tiene como política devolver el dinero en caso de tener algún conflicto, aunque los reclamos muchas veces no llegan a buen puerto. ¿Le quita credibilidad a Mercado Libre cada uno de estos hechos?

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Rosario, entre la pandemia, la inseguridad y el humo

A los efectos de la pandemia en Rosario se les adhiere una ola de violencia descomunal, y un humo que continúa siendo irrespirable.

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El sosiego en Rosario es inviable. Amén de permanecer sometida a los vaienes epidemiológicos y sus secuelas, la ciudad continúa condicionada por la tremebunda inseguridad que es noticia cada día, y por el humo de las islas del Paraná, que no da tregua y damnifica tanto a los humanos como a la naturaleza. Son los 3 factores determinantes que incrementan la incertidumbre y la angustia.

En torno a la pandemia, la tercera ciudad más poblada de Argentina lleva reportados 13.115 contagios oficiales, en el marco de un sistema sanitario al borde del colapso, y con permanentes restricciones sociales. Apenas se puede salir a caminar y son variados los sectores que no pueden trabajar. En tanto, el rubro gastronómico implementa meramente los envíos a domicilio y el «take away».


Pero el coronavirus no es la única razón que pone en alerta a los ciudadanos a la hora de andar por la vía pública. En todo el 2020 hubo 150 homicidios. La última víctima se llamaba Sebastían Cejas, un muchacho de 38 años que fue baleado en la puerta del hospital Español, cuando esperaba, junto a su mamá, que su papá saliera de una sesión de diálisis. El «oso», como lo apodaban, es una víctima más de una sociedad violenta y despiadada.

Como si faltara más, las vías respiratorias de los rosarinos se ven afectadas por el humo que sigue surgiendo de las islas del Paraná. El asunto tomó dimensión nacional y pone en jaque al medio ambiente. En tanto, los incendios no cesan y más de 50 brigadistas prosiguen en búsqueda de aliviar la situación.

Resulta contraproducente, pero aunque se recomienda salir a correr para mejorar el sistema respiratorio, el humo lo damnifica, y a su vez, está prohibido con motivo de disminuir la circulación viral. O sea que la ciudad está entre la espada y la pared, inmersa en un contexto desfavorable y enrevesado, cuyo mejoramiento dependerá de un cúmulo de factores que deberán modificar sustancialmente la atroz realidad.

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