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El escenario político en Chile: fragmentación y falta de líderes

En noviembre de 2021 finaliza el mandato de Sebastián Piñera. Tras un gobierno convulsionado, y a sólo un año de terminarse, desde el escenario político no surge aún una fórmula que logre articular las demandas sociales de cara a las elecciones.

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Con un modelo social y económico en declive, el destino de la política de Chile comienza a mostrar sus cartas sobre la mesa. La popularidad del gobierno de Sebastián Piñera enfrentó una caída en picada, con una aprobación actual de sólo un 12% de la sociedad.

El proyecto chileno resulta insostenible, y la pandemia sólo vino a acelerar un proceso que ya había comenzado. El descontento social alcanzó su auge en las protestas de octubre de 2019. Las mismas no son un hecho coyuntural, sino que responden a fuerzas estructurales que venían desarrollándose hace tiempo.


La sociedad adoptó una actitud contestataria frente a un modelo donde salud, educación, seguridad social y el acceso a los servicios se encuentran en su mayoría en manos privadas. Este sistema generó una notoria desigualdad social, y se reclama por una mayor presencia y garantías del Estado.

La cúpula política entrante deberá responder a las fuertes y repetidas demandas. Desde la arena política debe surgir una figura o proyecto que logre articular las distintas demandas que se levantan desde la sociedad. Los partidos políticos están dando respuestas a la situación, y se espera una reforma de base que posiblemente incluya a la Constitución, de acuerdo a lo que se vote en el plebiscito de octubre.

Es así que en la política chilena reflotan y surgen nuevas figuras con distintas alternativas para el devenir chileno, aunque aún no hay líderes claros. En el abanico ideológico, con posicionamientos de izquierda a derecha, no hay todavía alianzas intra-partidarias notables, sino que las posiciones están atomizadas. Algunos nombres comienzan a destacar.

Un orden en contestación

El sistema chileno está siendo criticado por una gran parte de la población, que hace meses ya muestran su descontento en las calles y anuncian el final del modelo. El último episodio fueron las protestas a raíz del retiro del 10% de las Administradoras de Fondo de Pensión (AFP).

La sociedad chilena está surcada por una gran desigualdad y precarización de las clases medias-bajas. La Constitución de Chile fue impuesta por el gobierno militar de Augusto Pinochet en 1980 y se corresponde con un orden neoliberal. Con la vuelta a la democracia, la Constitución continuó vigente sin modificaciones, lo que pone en cuestión su legitimidad y hace necesaria una discusión pública de la misma.

El escenario político

Cabe remarcar, como analiza el prestigioso periodista Augusto Taglioni en El Canciller, que “el agotamiento del modelo económico, legal y social chileno no necesariamente tiene garantizada una victoria electoral de las fuerzas progresistas”. Las élites económicas y políticas están organizadas también para resistirse a una reforma del orden vigente.

Lo que es claro es que el espectro político se encuentra atomizado. Distintas células comienzan a perfilarse para erigirse como candidatos al Ejecutivo, pero no hay alianzas claras que logren construir centros de poder.

El análisis de Taglioni nos da un pantallazo del tablero político:

Desde la izquierda se vislumbran diferentes facciones, donde en cada una sobresalen personalidades que podrían ser potenciales candidatos a presidente. La izquierda se encuentra fragmentada, y esto podría perjudicar al segmento político de cara a las elecciones. Un sector más duro, que se separó del Frente Amplio, es encabezado por la diputada Pamela Jiles. Además, está el Partido Comunista que tendría un potencial candidato, Daniel Jadue. Y desde la izquierda más moderada, el Partido Progresista con Marco Enrique Ominami, y el Frente Amplio con Beatriz Sánchez.

Daniel Jaude, del Partido Comunista.

Entre los precursores de la Concertación hay un ala más progresista, donde se destaca el Partido Socialista, el Partido Radical y el Partido por la Democracia, cada uno con sus figuras: Carlos Montes, Senador socialista, Herlado Muñoz, ex canciller de Bachelet y Alejandro Guiller, ex candidato a presidente. La Democracia Cristiana, aliado a la centro-izquierda, baraja distintos posibles candidatos.

En el oficialismo hay fuertes internas que sesgan el partido y la imagen de Piñera es débil. Las internas quedaron evidenciadas en el cambio de gabinete, que busca además hacer eco de las protestas sociales para no quedar fuera del juego. La derecha oficialista se perfila con Joaquin Lavin, alcalde de Las Condes (Santiago).

Joaquín Lavin, alcalde de Las Condes.

Por la derecha opositora, la extrema derecha es encabezada por José Antonio Kast, ex candidato a presidente, que abandera lemas conservadores de orden y seguridad, y ya desplegó una movida internacional al juntarse con el gabinete de Bolsonaro.

Dos cuestiones son evidentes en el devenir del orden chileno: se palpita una reforma constitucional ante el hastío social que garantice más derechos y más Estado, y no hay aún una figura o coalición que se perfile con más éxito que las demás para suceder a Piñera. Los próximos meses serán esenciales para construir alianzas que permitan a los partidos ganar posiciones en un escenario tan atomizado.

Un hecho a tener en cuenta es que los partidos políticos se encuentran aún divididos. Con un escenario político fragmentado, no sobresale aún un líder que logre articular las demandas o generar alianzas fuertes.

La conclusión a la que arriba Taglioni es que para alcanzar una salida que conlleve una reforma institucional e incorpore las nuevas demandas, las fuerzas políticas múltiples y atomizadas deberán encontrar una unidad, aunque tengan que las partes deban asumir sus costos, así como se alcanzó en Argentina con el Frente de Todos. De otro modo, las soluciones sólo serán cortoplacistas.

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Pepe Mujica: el «Mandela latinoamericano» deja la política

“Me encanta la política y no quisiera irme, pero más me encanta la vida” dijo Mujica cuando fue a votar el domingo pasado por la mañana. Agregó que debido a que tiene una enfermedad inmunológica crónica pronto se retirará del parlamento.

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Las apariciones del líder indiscutido del Frente Amplio rara vez pasan desapercibidas. Últimamente se estuvo especulando mucho con su retiro de la escena pública, y en esta ocasión fue el propio “Pepe” –que en mayo cumplió 85 años- quien aludió a la cuestión.

Sobre la naturaleza de la actividad política enfatizó que es lógico que la política obliga a relaciones sociales. “Si me tengo que cuidar, no puedo hablar, no puedo ir a un lado, no puedo ir al otro, soy un mal senador” reflexionó.


Sobre su estado de salud anunció que debido a su enfermedad inmunológica no podría aplicarse ninguna vacuna contra el Covid-19 cuando salga y agregó: “Yo pensé que esto era una gripecita que pasaba y no es una gripecita, me parece que es como el sida, vamos a tener que acostumbrarnos a vivir con esto”.

El ex presidente no ocultó sus preferencias por el neurocirujano y candidato a la Intendencia de Montevideo Álvaro Villar, por quien hizo campaña, y pronosticó que “Si el mundo sigue ese proceso de globalización a los tumbos, probablemente las cuestiones municipales asuman cada vez más importancia mientras que las cuestiones nacionales van a quedar pautadas por tratados y convenios internacionales”, ponderando el acto eleccionario que se estaba viviendo

Preso de su sinceridad -una vez más- aprovechó la ocasión para disculparse con Laura Raffo, la candidata de Lacalle Pou a la intendencia de Montevideo. Mujica había criticado a la candidata por el Partido Nacional, pidiéndole irónicamente, que se “baje de los taquitos para descubrir que en Montevideo hay ratas”. Aclaró que no se dirigía a ella, sino al contenido de su propuesta, que no la conoce y que había sido un comentario interno a sus compañeros. “Que me perdone, al fin y al cabo soy una oveja negra, pero yo le tengo respeto”, cerró.

Al ser consultada cuando asistió a dirigir su voto, la candidata en cuestión aceptó las disculpas diciendo que le parecía bien pero que “Lo central hoy es concentrarnos en el día de la elección”.

Acerca de sus últimos momentos en la arena política “Pepe” bromeó: “Y como estoy para salir, trato de estirar los minutos que me quedan. ¡Qué defecto!, ¿eh?”, reiterando que dejará su lugar en el senado a un sucesor y que si puede lo hará antes de octubre.

Con la reciente elección de Carolina Cosse a la intendencia de Montevideo, el retiro de José Mujica, el deterioro de la salud de Tabaré Vázquez y la caída del liderazgo de Daniel Martínez, la pregunta que muchos se hacen es ¿Llegó la hora de que el frente amplio sea liderado por una mujer?

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¿Irías a vacacionar a un Country?

La nueva movida por la pandemia es buscar lugares alternativos para pasar el verano. Las casas en countrys asoman como una variante, debido a que no se sabe que sucederá con la temporada de verano en el país.

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Con la temporada de verano en veremos y el brote de Covid-19 a flor de piel, miles de argentinos buscan variantes para pasar el verano de la mejor manera posible. En tal sentido, una opción impensada comienza a tener cada vez más adeptos entre la clase media alta del país.

Se trata de alquilar casas en countrys que permitan disfrutar de atracciones que no tienen los que viven en ciudades o departamentos. El verde, la tranquilidad de las calles internas, la pileta y los lugares comunes al aire libre son una tentación para quienes buscan salir de la jungla de cemento de las capitales provinciales.


Claro que los gustos vacacionales no son para todo el mundo. el alquiler, en promedio, de una casa estándar en un complejo cerrado parte en los 2500 dólares. A eso hay que sumarle expensas y asistencia extra (piletero, parquización, etc).

A pesar del precio, las consultas se multiplican por la incertidumbre que genera la temporada. No se sabe en que condiciones se podrá viajar. Bah, ni si quiera si se podrá viajar. Si tuvieses el dinero, ¿vivirías la experiencia de veranear en un country?

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Los 5 escándalos de Milei

El economista liberal será candidato a diputado nacional en 2021, en las elecciones legislativas. Su personalidad controvertida genera polémicas permanentes.

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Javier Milei es el economista más polémico de Argentina. Fiel a sus ideales liberales, el futuro candidato a diputado nacional ha protagonizado más de un escándalo durante sus apariciones públicas. El tono elevado, el maltrato verbal y el desprestigio hacia quienes piensan distinto, lo definen como un hombre punzante a la hora de debatir. De esa forma se transformó en una figura un tanto escandalosa, aunque vale establecer un análisis de la ideología que pregona y de sus promesas.

Corría el mes de junio de 2018 cuando, durante una conferencia, el mediático economista protagonizó un escándalo en la ciudad de Metán, provincia de Salta. Por entonces tildó de «burra» a una periodista local que le había formulado una pregunta que no le cayó nada bien, y lejos de reivindicarse, le advirtió: «Te ponés a opinar de cosas que no sabés un carajo».


El siguiente alboroto ocurrió a principios de 2019, durante un programa televisivo en el que la periodista Sol Pérez se retiró del piso tras sentirse ofendida por la manera en que la trató el libertario, en medio de una discusión sobre el rol del Estado. «El Estado es un robo», lanzó de movida el economista, lo que originó un debate subido de tono, como suele ocurrir cada vez que expresa sus propuestas liberales. Poco tiempo después, y en otro programa, la periodista se ofendió por la agresión verbal y por algunos retwitts que el economista había efectuado contra su reputación. Marcela Tinayre, la conductora, lo echó del programa.

En septiembre del mismo año, su oponente fue el político y productor teatral Nito Artaza, a quien Milei le advirtió a los gritos: «Yo no soy chorro, por eso no sé de política». Asimismo, lo tildó de «ignorante» y «fascista»: “Hablar de neoliberalismo es de ignorantes, el liberalismo viene de libertad, no es de nueva libertad o vieja libertad. Si él me acusa a mi desde su lugar de neoliberal, sos un fascista, sos un nazi o sos un comunista”. «Vos vas a terminar siendo político, acordate lo que te digo», le retrucó Artaza. Y el tiempo le dio la razón: Milei será candidato a diputado nacional en las elecciones legislativas de 2021, aunque aclaró que donará su sueldo.

Quien no podía faltar a la mesa era Brancatelli, con quien se cruzó en el programa «Intratables». En el marco de un nuevo debate económico, lo trató de «burro», y ratificó sus críticas al macrismo y al kirchnerismo, y fundamentalmente a los economistas «keynesianos» (la teoría keynesiana, desarrollada por John Maynard Keynes, sostiene que la intervención del gobierno puede estabilizar la economía, aumentando los niveles de empleo y producción, principalmente mediante el aumento del gasto público en períodos de desempleo).

Como si faltara más, en diciembre lo sacaron del aire en el canal A24, luego de que destratara a la periodista Clara Salguero: «Quiero humillarla públicamente», expresó el mediático. El modo en el que se refirió a la panelista generó que el conductor lo invitara a retirarse. Una vez más, las formas hicieron más ruido que sus argumentos, algunos de los cuales son válidos.

Más allá de su ideología, Javier Milei es un hombre plagado de polémica. Su manera de debatir y la irrespetuosidad con la que suele tratar a quienes piensan diferente, lo convierten en un personaje profundamente controversial. Se define como un férreo «anarcocapitalista, defensor de la libertad», y critica hasta el hartazo la intevención estatal. Su candidatura a diputado en 2021 va de la mano con una promesa que posiblemente le haga obtener votos: «No voy a cobrar el sueldo de diputado, lo voy a donar».

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