Cine y Series

Cómo pasar de los musicales a los documentales

Zac Efron dejó atrás su pasado en High School Musical para dedicarse a viajar por el mundo y descubrir facetas impensadas en él. Recorrió el planeta descubriendo su otro lado y su documental en Netflix es uno de los más buscados en todo el mundo.

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Ese nenito con cara angelical que se destacaba actuando, bailando y cantando parece haber quedado muy atrás en la vida de Zac Efron. Hoy, a los 33, su cara tiene facciones definidas y sus acciones ya no están centradas en musicales y películas, sino en viajar por los lugares más inhóspitos de la tierra en busca de nuevas aventuras.  

La vida de Efron estuvo marcada por el bienestar y la comodidad. Fue a la universidad, vivió en las mejores mansiones de Beverly Hills y formó parte de elite de Hollywood. Hace unos años, sus apariciones eran sinónimo de éxito, debido a sus películas y, principalmente, a su aparición en High School Musical.


Pero en la vida hay una constante evolución y Zac no es la excepción. Abandonó su zona de confort para grabar documentales en primera persona. Con su coequiper Darin Olien, un experto en supervivencia y vida sana, salió a recorrer el mundo en busca de nuevas aventuras.

Así fue como se introdujo en las nuevas formas de energía que se producen en Finlandia, en la búsqueda del secreto de la longevidad en Cerdeña y hasta en las plantaciones de yerba mate en Centroamérica. Todo con un humor particular, en primera persona y con un enorme respaldo de producción que le brindó su faceta famosa.  

Efron se transformó en un ejemplo de autosuperación y reinvención. Abandonar la comodidad conseguida con pocos años de vida no es para cualquiera y el decidió hacerlo

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El ángel de una generación

Se cumplen 10 años de la muerte de Romina Yan, la actriz que marcó a miles de jóvenes y niños a través de su dulzura y empatía. Su repentina muerte la llevó a transformarse en una de las mujeres más queridas del ambiente.

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Su muerte fue un mazazo. Para su familia, lógicamente, pero también para lo sociedad. Una sociedad que creció viéndola actuar, reír, enseñar y disfrutar. Si sonrisa contagiaba alegría y miles y miles de niños y adolescentes en argentina crecieron viendo como crecía Romina Yan, la actriz que pasó a la inmortalidad hace ya 10 años.

Romina fue la hija de Cris Morena y Gustavo Yankelevich. Estaba casada y tenía 3 hijos cuando murió repentinamente producto de un aneurisma. Le costó encontrar su lugar en la TV. En suu inicio, en Jugate Conmigo debió lidiar con problemas alimenticios que la hicieron subir de peso. No logra estabilidad laboral (trabajó en papeles secundarios en distintos programas) hasta que llego Chiquititas.


Allí logró estabilizarse, también emocionalmente. Su personaje enamoraba a propios y extraños. El programa llegó a tener 17 puntos de rating a las 6 de la tarde. El producto fue llevado al teatro y en 15 días de vacaciones la vieron más de 500.000 personas.

“Sé que tengo unos ojos expresivos, tengo una nariz grande, no tengo el mejor cuerpo, no tengo altura. Pero me gusta que la gente me vea en la tele y piense: ‘Yo puedo llegar a ser como esa mina, es como todas, es una persona normal’. A mí la gente me acepta como soy, gorda, flaca… Eso es increíble”, respondía cuando la consultaban acerca del fundamento de su éxito.

Ese famoso “rinconcito de luz” que tantas veces cantó en televisión es el mismo que dejó en el corazón de sus fans, que cada 28 de septiembre se hacen un momento para recordarla con amor y devolverle parte del legado que ella dejó.

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Superagente 86: la serie que ridiculizó a los servicios de inteligencia

Se cumplen 15 años de la muerte de Don Adams, el hombre que inmortalizó a Maxwell Smart, el Superagente 86. Su éxito fue tan notable que logró posicionarse como un actor de cuto y la sátira produjo una enorme adicción entre sus fanáticos.

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Cuando Don Adamas nació, no se llamaba así. Su nombre real era Donald Yarmy. Soñaba con ser actor, pero la Segunda Guerra Mundial hizo que sus sueños se posterguen. Se enroló en los marines americanos y contrajo una grave enfermedad que casi termina con su vida.

Después de estar internado durante un año en un hospital neozelandés y esquivar el altísimo porcentaje de muerte que acarreaba la malaria, logró comenzar a edificar su carrera como actor. Comenzó a ganarse la vida como cómico de stand up, pero ganaba muy poco dinero como para mantener a sus 4 hijas y a su primera esposa.


En la década del 60’ no se estilaba hacer el humor con características similares al Superagente 86. Durante el primer año fue tratado de anti norteamericano. La incidencia de la Guerra Fría resultaba inconcebible que un agente especial fuera tratado de inepto.

Ese personaje que tantos problemas le trago a Adams en su primer gran papel fue el mismo que le produjo una enorme riqueza que llegó de la mano de su éxito y su visión: renuncio a su sueldo y se quedó con regalías futuras que podría dejarle el Superagente 86.

El éxito fue tan importante que llegó a tener ofrecimientos para hacer unos 300 papeles al mismo tiempo. Si bien su capacidad actoral lo llevó a otros momentos, ninguno fue tan bueno como su actuación en el Superagente 86, el hombre que ridiculizó a los servicios de inteligencia.

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Sexo virtual: la profecía de Stallone y Bullock

Esta vez no fueron Los Simpson los que presagiaron el futuro. Los actores filmaron una película en la década del 90’ que anticipó el futuro. Sexo sin tocarse, besos sin saliva ni intercambios de fluidos.

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La escena pareció surrealista. Un hombre y una mujer definen tener relaciones, pero cada uno tiene una idea distinta al respecto. el hombre busca el método tradicional, el contacto físico. La mujer trae dos cascos y comienzan un período de estimulación virtual que no termina de la mejor forma.

El momento protagonizado por Silvester Stallone y Sandra Bullock en la película “El Demoledor”, que fue filmada en 1993 y significó todo un adelanto por el momento que pasa el mundo. dos personas sin poder tocarse, abrazarse o besarse no hizo más que recordar una nueva normalidad tan indeseada como real.


La situación resultó toda una curiosidad para la época. Sin embargo, 30 años después nos encontramos con que aquella imagen, impensada y surrealista, se volvió bastante más habitual de lo que pensamos en épocas de pandemia.

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