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Uruguayos: únicos latinoamericanos habilitados para viajar a la Unión Europea

La responsabilidad de los ciudadanos se premia. Uruguay fue calificado como el único país de Latinoamérica cuyos habitantes pueden viajar a Europa. El caso éxito de un país donde la cuarentena fue voluntaria, y en el que la sociedad actuó como un todo, en un continente donde los casos positivos de Covid19 y las muertes se multiplican a diario.

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Uruguay fue aceptado como único país de América Latina emisor de viajeros por la Unión Europea. Integra una selecta lista, votada por mayoría cualificada (más del 65% de la población de la unión) de 15 países, donde con Canadá son los países americanos a los que se les levantarían las restricciones para ingresar al territorio de la Unión.

Ernesto Talvi, Canciller uruguayo–que como adelantamos hace algunos días habría presentado su renuncia- se mostró entusiasta y aludió que es un reconocimiento “A la excelente labor que se hizo en el control de la pandemia”. En cuanto a los vínculos bilaterales subrayó que “Uruguay mantiene relaciones absolutamente excepcionales con la Unión Europea con quien nos unen valores comunes, raíces comunes, que nos hacen ver el mundo de una manera muy similar”.

Si bien es una recomendación que hace el bloque a sus Estados miembros-que tendrán la potestad de tomarla o no- los uruguayos ven sus esfuerzos premiados: “Para Uruguay es una distinción, un privilegio y una oportunidad fundamentalmente porque entendemos que estamos haciendo de alguna manera un márketing especial, único, muy difícil de poder lograr mediante otros métodos que no sean este de haber logrado una credibilidad”, declaró el martes 30 de junio a Efe el viceministro de Turismo de Uruguay, Remo Monzeglio. En lo que concierne al turismo el mandatario explicó que Uruguay es «como el hermano menor» que aprende de los buenos y malos resultados, por lo que estarán atentos a como trancurren los hechos para emitir autorizaciones.

Quien también se mostró orgulloso fue Carlos Pera, presidente de la Asociación Uruguaya de Agencias de Viajes (Audavi) “Poder entrar entre los privilegiados por la UE es un orgullo y demuestra el buen trabajo mancomunado entre el gobierno y la población”.

Se adelantó que ya este domingo 5 de julio la aerolínea española Iberia retomará sus vuelos con Uruguay, en principio una vez a la semana. El director de la firma en América Latina, Víctor Moneo, agregó que espera que este sea «el primer paso» para que las restricciones se vayan levantando en el resto del continente. Otras firmas como Copa Airlines, Air Europa y Latam enviaron peticiones de autorización de vuelos al gobierno uruguayo.

Karl-Otto König, embajador de la Unión Europea en Uruguay, también aplaudió al pueblo uruguayo, quien tiene el visto bueno bien merecido, lo cual fue demostrado por criterios objetivos en los que se basó el bloque europeo para decidir. Señaló que está “impresionado” la manera de reaccionar de Uruguay ante la crisis abierta por el Covid19, lo obediente que fue la población para acatar las recomendaciones –y no obligaciones- sanitarias y la comunicación del gobierno. Resumió la situación diciendo que “Por el momento Uruguay es una isla en un mar salvaje pero espero que otros países aprendan también del buen manejo, estoy pensando en Brasil, Argentina o Chile. Uruguay da un buen ejemplo de cómo es posible encapsular esta crisis sanitaria”.

Como bien lo expresó el embajador europeo, en la República oriental, si bien el gobierno tomó decisiones acertadas e inmediatas –similares a las que tomó Alberto Fernández en Argentina y radicalmente distintas a las de Jair Bolsonaro en Brasil- a la diferencia la marcó la gente: bastaron recomendaciones para que los uruguayos tomen todos los recaudos y piensen en que optando por la responsabilidad ganarían todos.

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La Royal Navy vuelve a la escena contra China

Ben Wallace, el Secretario de Defensa británico, anunció el pasado martes 20 de julio que desplegará de forma permanente dos buques de guerra en la región Indio-Pacífico.

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El objetivo, como miembro de la OTAN, es “proteger y mantener” el orden internacional, cooperando con Japón. El anuncio se dio en una conferencia de prensa conjunta, con el Secretario de Defesa japonés, Nobuo Kishi. Los barcos no tendrán una base fija, sino que navegarán por aguas internacionales sobre las que el PCC se atribuye derechos.

La decisión se tomó ante las preocupaciones por las ambiciones chinas en la zona, lo cual incluiría a Taiwán. Por ello, de manera disuasiva trasladarán al portaaviones HMS Queen Elizabeth a Japón, junto con su grupo de ataque en el mes de septiembre. En la isla realizarán ejercicios conjuntos, y harán escala en bases estadounidenses.

La maniobra seguramente será vista por Pekín como una provocación, ya que los buques llegarán a Japón a través del conflictivo Mar de la china Meridional, por el que se hallan en litigio China y varios países del Sudeste Asiático. Adicionalmente harán escala en puertos “aliados” que rodean al gigante asiático, como lo son India, Singapur y Corea del Sur.

Cabe destacar que en Japón se encuentra la mayor parte de las fuerzas norteamericanas fuera de Estados Unidos, lo cual incluye flota marina, aérea y soldados.

Los buques se establecerán de manera permanente, y se movilizarán antes de fin de año. Cabe destacar que el Queen Elizabeth no viaja sólo: lo escoltan dos destructores, dos fragatas, dos buques de apoyo y barcos de Estados Unidos y Países Bajos.

Debe recordarse que el imponente portaaviones estaba en el Mar Mediterráneo, apoyando misiones de combate contra el Estado Islámico en Irak. Es un buque insignia de la armada Británica y según el Primer Ministro Boris Johnson es un símbolo de la “Gran Bretaña global” y, lo que suena muy irónico, del “poder diplomático y comercial” del país.

Además, Wallace declaró que desplegará un Grupo de Respuesta Litoral conformado por marines cuya misión serán las evacuaciones y operaciones antiterroristas.

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Córdoba antivacunas: por qué se transformó en la “París Argentina”

Una de las provincias más grandes de Argentina es el fiel reflejo de la falta de empatía, la protección del prójimo y las campañas antivacunas. Apenas el 41% de la población se anotó para recibir la vacuna contra el Covid-19 y los contagios, a diferencia del resto del país, no bajan.

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La pregunta parece sencilla, aunque la respuesta puede sorprender a más de uno. ¿Usted se vacunaría contra el Covid-19? La mayoría de la población respondió de manera afirmativa, aunque un sector lo hizo de forma negativa, con marchas y reclamos incluidos por no saber, básicamente, “que nos ponían en el cuerpo.

Las marchas en el mundo entero contra la vacunación contra el Covid-19 ha generado un enorme revuelo en varios países. El ícono es Francia, donde el 20% de la población no solo no quiere vacunarse, sino que salió a la calle a manifestarse contra el gobierno por la campaña de vacunación y pone en riesgo el plan sanitario de Macron, que incluye lograr la inmunidad del rebaño entre vacunados y recuperados.

Córdoba, la “París Argentina”

Algo de lo que sucede en Francia se observa también en la provincia de Córdoba, donde la densidad poblacional es sumamente alta y apenas el 41% de los mayores de 18 años se inscribieron para vacunarse contra el Covid-19.

Los números que se conocieron en la última semana indican que el 41 por ciento (1.139.189 habitantes), todavía no se anotó para vacunarse; mientras que de los 3.600.000 del total de cordobeses, ya recibieron una o dos dosis 1.959.957 habitantes.

La explicación que encuentran los especialistas se basa en la campaña que hubo en la provincia apoyada en una pata política, que es opositora al Gobierno Nacional. El hecho de que referentes políticos hablen de “veneno y negociados” hizo que miles de cordobeses confíen en sus referentes y decidan no vacunarse.

La previsión indica que entre el 15 de agosto y el 15 de septiembre, la Argentina llegará a la inmunidad de rebaño. No así Córdoba. Porque para llegar a esa inmunidad tendría que tener a un 75 al 82 por ciento de cordobeses vacunados. Y ese 41 por ciento que no se inscribió o no se quiere vacunar, hará que todo se complique y terminaría complicando la situación nacional.

¿Por qué existe la campaña antivacunas?

El ejemplo de Córdoba, que se replica en diferentes lugares del mundo, tiene su inicio en un grupo que descree que una vacuna pueda salvar una vida. no se limita sólo al Covid-19, hay madres que reniegan de la vacunación de sus hijos en los primeros años de vida, lo que posteriormente trae complicaciones en el corto y mediano plazo. Creen que la vacunación es un invento de los laboratorios y los gobiernos con el único propósito de ganar dinero.

En el caso del Covid-19, la historia fue más allá. Las disparatadas teorías de imantación, agua en vez de remedios, chip para seguir gente o veneno para achicar la población mundial estuvieron a la orden del día pese a que la realidad marcaba exactamente lo contrario.  

Sea cual fuere la realidad, la provincia de Córdoba, una de las más grandes del país, se volvió tristemente célebre por el desprecio hacia la vida y la falta de empatía social en la búsqueda de terminar cuanto antes con la pandemia.

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Bloqueo a Cuba: protestas, política interméstica y decreciente apoyo internacional

Cuba vive momentos de tensión con manifestantes en las calles, apoyando y denostando una forma de gobierno que lleva décadas de elogios y críticas por igual.

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Tras la “independencia” cubana de España, en 1902, Estados Unidos impuso que se reservaría el derecho de intervenir militarmente en la isla cuando surjan conflictos internos, lo cual se contradice con los Principios del Derecho Internacional. También estableció el arrendamiento de Guantánamo, que ocupa hasta hoy, y donde posee su base militar.

En octubre de 1960, tras la Revolución Cubana de 1959, Dwight Eisenhower, entonces presidente norteamericano, como respuesta a las expropiaciones de las compañías y propiedades de sus nacionales, decidió restringir su comercio y el de sus aliados con la isla.

Y es que, en plena Guerra Fría, Estados Unidos estaba preocupado por el sesgo pro soviético de su vecino, y consideraba que de ese modo ahogaría el gobierno de Fidel Castro.  El bloqueo, que inicialmente excluía alimentos y medicinas, se endureció en 1962, cuando las limitaciones llegaron a ser casi totales.

En 1992 el embargo, ya convertido en instrumento de política interna y externa (interméstica), adquirió el carácter de ley con el objetivo de mantener las sanciones contra Cuba. En ese contexto, deben inscribirse las multitudinarias protestas que surgieron en Cuba el domingo 11 de julio. Las mismas revivieron y profundizaron esa eterna pugna entre los dirigentes cubanos y estadounidenses, en la que el presidente de la Isla, Miguel Díaz Canel, acusó al país del norte de impulsar “una política de asfixia económica para provocar estallidos sociales” en su país.

Desafortunadamente, el mandamás cubano, encerrado en un gobierno que va perdiendo el apoyo de las nuevas generaciones que no participaron de la Revolución -ni conocieron la Cuba “colonia estadounidense”- anunció una “orden de combate” para que sus fuerzas respondieran a las protestas en las calles y dijo que en las manifestaciones había “delincuentes” en lugar de optar por propiciar el diálogo.

Para empeorar las cosas, Joe Biden, haciendo oídos sordos, una vez más, al principio de no injerencia en los asuntos internos de otro Estado y no intervención, apoyó en un comunicado el “clamor por la libertad” en Cuba, y “que escuche a su pueblo y atienda sus necesidades en este momento vital en lugar de enriquecerse”.

Pese a que muchos esperaban que los demócratas sean más flexibles, Biden mantuvo las duras restricciones impuestas por Donald Trump, quien había revertido el acercamiento a La Habana de Barack Obama. Además, Trump quitó la ayuda financiera del exilio cubano a los familiares y amistades en Cuba.

A todo lo anterior se suma que Norteamérica no está dispuesta a aceptar más inmigrantes cubanos, ni de ningún país latinoamericano, cuando desde hacía décadas era el refugio de los emigrados cubanos, y protegía al poderoso lobby anticastrista.

Finalmente, con el correr del tiempo, y tras el fin de la Guerra Fría, el bloqueo y las persistentes sanciones comenzaron a ser crecientemente condenados en la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde los miembros aducen que “Si se quisiera ayudar a Cuba, lo primero que se debería hacer es suspender el bloqueo”, enfatizando la mayor gravedad que ello adquiere en medio de la pandemia por Covid-19.

El único aliado que Biden mantiene es su incondicional Israel, el cual le resulta aparentemente suficiente ya que anunció que no va a levantar el embargo sin que Cuba “ceda” o “venga a la mesa a negociar de buena fe”.

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